na vai jātu mṛṣaiva syāt
prajādhyakṣa mad-arhaṇam
bhavad-vidheṣv atitarāḿ
mayi sańgṛbhitātmanām
na — no; vai — en verdad; jātu — nunca; mṛṣā — inútil; eva — sólo; syāt — puede haber; prajā — de las entidades vivientes; adhyakṣa — ¡oh, líder!; mat-arhaṇam — adórame a Mí; bhavat-vidheṣu — a personas como tú; atitarām — enteramente; mayi — en Mí; saṅgṛbhita — está fija; ātmanām — de aquellos cuya mente.
Aun si tiene algunos deseos, aquel que se ocupa en el servicio del Señor nunca se decepciona. Aquellos que se ocupan en Su servicio reciben los nombres de sakama y akama. Los que acuden a la Suprema Personalidad de Dios en busca de disfrute material son sakama, y los devotos que no tienen deseos materiales de complacencia de los sentidos sino que sirven al Señor con amor espontáneo son akama. Los devotos sakama se dividen en cuatro clases: los afligidos, los que necesitan dinero, los inquisitivos y los sabios. Hay quien adora al Señor porque está afligido mental o físicamente; hay quien Le adora porque necesita dinero; algún otro, porque siente curiosidad por conocerle tal como es; y otros quieren conocer al Señor como los filósofos, mediante la labor investigadora de su sabiduría. Ninguna de esas cuatro clases de hombres se decepciona; cada una recibe el resultado que desea por su adoración.