prayuktān bhoja-rājena
māyinaḥ kāma-rūpiṇaḥ
līlayā vyanudat tāḿs tān
bālaḥ krīḍanakān iva
prayuktÄn — contratados; bhoja-rÄjena — por el rey Kaá¹sa; mÄyinaḥ — grandes brujos; kÄma-rÅ«piṇaḥ — que podÃan adoptar cualquier forma que quisieran; lÄ«layÄ â€” en el transcurso de los pasatiempos; vyanudat — mató; tÄn — a ellos; tÄn — a medida que llegaban ahÃ; bÄlaḥ — el niño; krÄ«á¸anakÄn — muñecos; iva — de esa manera.
El ateo Kamsa querÃa matar a Krsna justo después de que naciera. No pudo hacerlo, pero más tarde le informaron de que Krsna estaba viviendo en Vrndavana, en la casa de Nanda Maharaja. En consecuencia, contrató a muchos brujos que podÃan realizar actos maravillosos y adoptar cualquier forma que quisieran. Todos ellos aparecieron ante el niño Señor con diversas formas, como Agha, Baka, Putana, Sakata, Trnavarta, Dhenuka y Gardabha, y trataron de matar al Señor en todas las oportunidades. Pero, uno tras otro, el Señor los mató a todos, como si simplemente estuviera jugando con muñecos. Los niños juegan con muñecos que tienen forma de león, elefante, jabalà u otras formas similares, y, jugando con ellos, los rompen. Ante el Señor Todopoderoso, cualquier ser viviente poderoso es igual que un león de trapo en manos de un niño que juega. Nadie puede superar a Dios en ningún aspecto. Y, por lo tanto, nadie puede ser igual ni más grande que Él, ni puede nadie alcanzar la etapa de ser igual a Dios mediante ninguna clase de esfuerzo. Jñana, yoga y bhakti son tres procesos reconocidos de comprensión espiritual. La perfección de esos procesos puede conducir hasta la meta de valor espiritual que se desea en la vida, pero eso no significa que mediante esfuerzos de esa Ãndole se pueda alcanzar una perfección igual a la del Señor. El Señor es el Señor en todas las etapas. Cuando Él estaba jugando como un niño en el regazo de Su madre Yasodamayi, o como un pastorcillo de vacas con Sus amigos trascendentales, seguÃa siendo Dios, sin la más ligera disminución de Sus seis opulencias. Asà pues, Él es siempre incomparable.