स्वयं त्वसाम्यातिशयस्त्र्यधीशः
स्वाराज्यलक्ष्म्याप्तसमस्तकामः ।
बलिं हरद्भिश्चिरलोकपालैः
किरीटकोट्येडितपादपीठः ॥२१॥

svayaḿ tv asāmyātiśayas tryadhīśaḥ

svārājya-lakṣmy-āpta-samasta-kāmaḥ

baliḿ haradbhiś cira-loka-pālaiḥ

kirīṭa-koṭy-eḍita-pāda-pīṭhaḥ

svayam — Él mismo; tu — pero; asÄmya — único; atiÅ›ayaḥ — más grande; tri- adhīśaḥ — Señor de los tres; svÄrÄjya — supremacía independiente; laká¹£mÄ« — fortuna; Äpta — lograda; samasta-kÄmaḥ — todos los deseos; balim — artículos de adoración; haradbhiḥ — ofrecidos por; cira-loka-pÄlaiḥ — por los sustentadores eternos del orden de la creación; kirīṭa-koá¹­i — millones de yelmos; eá¸ita-pÄda-pīṭhaḥ — pies honrados mediante oraciones.


Texto

Sri Krsna es el Señor de todas las clases de tríos, y es supremo en forma independiente por el logro de todas las clases de fortuna. Recibe la adoración de los sustentadores eternos de la creación, que Le ofrecen los artículos de adoración haciendo que sus millones de yelmos toquen Sus pies.

Significado

Sri Krsna es muy bondadoso y misericordioso, como se describió en los versos anteriores, y, aun así, es el Señor de todas las clases de tríos. Es el Supremo Señor de los tres mundos, de las tres cualidades de la naturaleza material, y de los tres purusas (Karanodakasayi, Garbhodakasayi y Ksirodaka-sayi Visnu). Existen innumerables universos, y en todos y cada uno de ellos hay diferentes manifestaciones de Brahma, Visnu y Rudra. Además de eso, está el Sesa- murti que sostiene todos los universos sobre Sus cabezas. Y Sri Krsna es el Señor de todos ellos. Como la encarnación de Manu, Él es la fuente original de todos los manus de los innumerables universos. Cada universo tiene manifestaciones de 504.000 manus. Él es el Señor de las tres potencias principales, a saber: cit- sakti, maya-sakti y tatastha-sakti, y es el amo absoluto de seis clases de fortuna: riqueza, fuerza, fama, belleza, conocimiento y renunciación. No hay nadie que pueda superarlo en ninguna cuestión de disfrute, y ciertamente que no hay nadie más grande que Él. Nadie es igual ni más grande que Él. Es deber de todo el mundo, sea quien sea y se encuentre donde se encuentre, entregarse por completo a Él. No es asombroso, por consiguiente, que todos los controladores trascendentales se entreguen a Él, y hagan toda clase de ofrecimientos de adoración.