तथैव चान्ये नरलोकवीरा
य आहवे कृष्णमुखारविन्दम् ।
नेत्रैः पिबन्तो नयनाभिरामं
पार्थास्त्रपूतः पदमापुरस्य ॥२०॥

tathaiva cānye nara-loka-vīrā

ya āhave kṛṣṇa-mukhāravindam

netraiḥ pibanto nayanābhirāmaḿ

pārthāstra-pūtaḥ padam āpur asya

tathā — como tambiĆ©n; eva ca — y ciertamente; anye — otros; nara-loka — la sociedad humana; vÄ«rāḄ — guerreros; ye — esos; āhave — en el campo de batalla (de Kurukį¹£etra); kṛṣṇa — de ŚrÄ« Kṛṣṇa; mukha-aravindam — cara que semeja una flor de loto; netraiįø„ — con los ojos; pibantaįø„ — mientras veĆ­an; nayana-abhirāmam — muy placentero para los ojos; pārtha — Arjuna; astra-pÅ«taįø„ — purificados por flechas; padam — morada; āpuįø„ — alcanzaron; asya — de Ɖl.


Texto

Ciertamente, otros que eran guerreros en el campo de batalla de Kuruksetra fueron purificados por el violento ataque de las flechas de Arjuna, y mientras veƭan la cara de loto de Krsna, tan placentera para los ojos, alcanzaron la morada del SeƱor.

Significado

La Suprema Personalidad de Dios, Sri Krsna, desciende a este mundo con dos misiones: liberar a los fieles, y aniquilar a los malvados. Pero como el Señor es absoluto, Sus dos diferentes clases de acciones, aunque aparentemente diferentes, en fin de cuentas son una misma y única cosa. Que el Señor aniquile a una persona como Sisupala es tan auspicioso como Sus acciones para la protección de los fieles. Todos los guerreros que lucharon en contra de Arjuna, pero que pudieron ver en el frente de batalla la cara de loto del Señor, alcanzaron la morada del Señor, de la misma manera en que lo hacen los devotos del Señor. Las palabras «placentero a los ojos del que ve» son muy significativas. Cuando los guerreros del bando contrario del campo de batalla vieron a Sri Krsna en el frente, apreciaron Su belleza, y despertó su latente instinto de amor por Dios. Sisupala también vio al Señor, pero lo vio como su enemigo, y su amor no despertó. Por lo tanto, Sisupala se volvió uno con el Señor, fundiéndose en el resplandor impersonal de Su cuerpo, denominado el brahmajyoti. Otras personas, que se encontraban en la posición marginal, sin ser ni amigos ni enemigos, pero que tenían un ligero amor por Dios que surgió de apreciar la belleza de Su cara, fueron de inmediato promovidas a los planetas espirituales, los Vaikunthas. La morada personal del Señor se denomina Goloka Vrndavana, y las moradas en las que residen Sus expansiones plenarias se denominan los Vaikunthas, donde el Señor estÔ presente como Narayana. El amor por Dios se encuentra latente en toda entidad viviente, y el proceso de servicio devocional del Señor tiene por objeto despertar ese latente y eterno amor por Dios. Pero hay grados de ese despertar trascendental. Aquellos cuyo amor por Dios estÔ despierto hasta su mÔximo nivel van de vuelta al planeta Goloka Vrndavana del cielo espiritual, mientras que las personas que recién despiertan al amor por Dios por accidente o por contacto son trasladadas a los planetas Vaikunthas. En esencia, no hay ninguna diferencia material entre Goloka y Vaikuntha, pero en los Vaikunthas el Señor recibe servicio con una opulencia ilimitada, mientras que en Goloka al Señor se Le ofrece servicio con un afecto natural.

Ese amor por Dios se despierta mediante la relación con devotos puros del SeƱor. AquĆ­ la palabra parthastra-putah es significativa. Aquellos que vieron la hermosa cara del SeƱor en el campo de batalla de Kuruksetra fueron primero purificados por Arjuna cuando efectuó su violento ataque con flechas. El SeƱor advino con la misión de disminuir la carga del mundo, y Arjuna estaba asistiendo al SeƱor, luchando por Ɖl. Arjuna, a nivel personal, declinó pelear, y la totalidad de la instrucción de la Bhagavad-gita tenĆ­a como intención que participara en la lucha. Siendo un devoto puro del SeƱor, Arjuna accedió a luchar antes que seguir su propia decisión, y, de este modo, Arjuna luchó para asistir al SeƱor en Su misión de disminuir la carga del mundo. Todas las actividades de un devoto puro se ejecutan en favor del SeƱor, ya que el devoto puro del SeƱor no tiene nada que hacer por interĆ©s personal. La matanza realizada por Arjuna era como si la realizara el propio SeƱor. Tan pronto como Arjuna disparaba una flecha a un enemigo, Ć©ste quedaba purificado de todas las contaminaciones materiales, y se volvĆ­a merecedor de ser trasladado al cielo espiritual. En aquellos guerreros que apreciaron los pies de loto del SeƱor y vieron Su cara en el frente despertó su amor latente por Dios, y, asĆ­ pues, fueron trasladados de inmediato a Vaikunthaloka , y no al estado impersonal de brahmajyoti, como lo fue Sisupala. Sisupala murió sin apreciar al SeƱor, mientras que otros murieron apreciando al SeƱor. Todos fueron trasladados al cielo espiritual, pero aquellos que despertaron su amor por Dios fueron trasladados a los planetas del cielo trascendental.

Al parecer, Uddhava lamentaba que su propia posición era inferior a la de los guerreros del campo de batalla de Kuruksetra, porque éstos habían alcanzado Vaikuntha, mientras que él se había quedado para lamentar la partida del Señor.