yaḿ yogino yoga-samādhinā raho
dhyāyanti lińgād asato mumukṣayā
tasyaiṣa daitya-ṛṣabhaḥ padāhato
mukhaḿ prapaśyaḿs tanum utsasarja ha
yam — en quien; yoginaḥ — los yogīs; yoga-samādhinā — en trance m¡stico; rahaḥ — en lugares retirados; dhyāyanti — meditan; liṅgāt — del cuerpo; asataḥ — irreal; mumukṣayā — buscando liberarse; tasya — de ṣl; eṣaḥ — este; daitya — hijo de Diti; ṛṣabhaḥ — la joya cimera; padā — por una pata; āhataḥ — golpeado; mukham — semblante; prapaśyan — mientras miraba; tanum — el cuerpo; utsasarja — se deshizo de; ha — en verdad.
En este verso del Srimad-Bhagavatam se describe con gran claridad el proceso del yoga. Se dice aqu¡ que el fin último de los yogis y m¡sticos que llevan a cabo meditación es liberarse de este cuerpo material. As¡ pues, meditan en lugares retirados para alcanzar el trance del yoga. El yoga debe practicarse en un lugar retirado, no en público o como demostración sobre un escenario, como practican hoy en d¡a muchos mal llamados yogis. El aut,ntico yoga apunta a liberar a la persona del cuerpo material. La prctica del yoga no est encaminada a conservar sano y joven el cuerpo. Ningún m,todo estndar de yoga aprueba esas propagandas de los supuestos yogas. Una palabra que se menciona particularmente en este verso es yam, es decir, Sen quien¯, que indica que hay que centrar la meditación en la Personalidad de Dios. Incluso si se concentra la mente en la forma de jabal¡ del Señor, también eso es yoga. Como confirma la Bhagavad-gita, quien concentra su mente de manera constante en meditar en la Personalidad de Dios en una de Sus muchas variedades de formas es un yogi de primera categor¡a, y puede muy fcilmente llegar al trance con sólo meditar en la forma del Señor. Si a la hora de la muerte puede seguir meditando de este modo, el yogi se libera de este cuerpo mortal y se le transfiere al reino de Dios. El Señor dio al demonio esa oportunidad, y por esa causa Brahma y los otros semidioses estaban atónitos. En otras palabras, también un demonio puede alcanzar la perfección de la practica del yoga, por el simple hecho de que el Señor le golpee.