iti tāḿ vīra mārīcaḥ
kṛpaṇāḿ bahu-bhāṣiṇīm
pratyāhānunayan vācā
pravṛddhānańga-kaśmalām
iti — de este modo; tām — a ella; vīra — ¡oh, héroe!; mārīcaḥ — el hijo de Marīci (Kaśyapa); kṛpaṇām — a la desdichada; bahu-bhāṣiṇīm — demasiado locuaz; pratyāha — contestó; anunayan — tranquilizadoras; vācā — con palabras; pravṛddha — muy agitada; anaṅga — lujuria; kaśmalām — contaminada.
Cuando un hombre o una mujer están influenciados por la lujuria del deseo sexual, esto hay que entenderlo como contaminación pecaminosa. Kasyapa estaba ocupado en sus actividades espirituales, pero no tuvo la fuerza suficiente como para rechazar a su esposa, que sufría esa influencia. Pudo haberla rechazado con palabras enérgicas, expresando imposibilidad, pero no era tan fuerte, espiritualmente, como Vidura. A Vidura se le califica aquí de héroe, porque en cuestión de autodominio, nadie es más fuerte que el devoto del Señor. Parece ser que Kasyapa estaba de antemano predispuesto a disfrutar sexualmente con su esposa, y, ya que no era un hombre fuerte, su intento de disuadirla constó sólo de palabras tranquilizadoras.