sa vai bata bhraṣṭa-matis tavaiṣate
yaḥ karmaṇāḿ pāram apāra-karmaṇaḥ
yad-yogamāyā-guṇa-yoga-mohitaḿ
viśvaḿ samastaḿ bhagavan vidhehi śam
saḥ — él; vai — en verdad; bata — ¡ay!; bhraṣṭa-matiḥ — tonto; tava — Tus; eṣate — desea; yaḥ — aquel que; karmaṇām — de actividades; pāram — límite; apāra-karmaṇaḥ — de aquel que tiene actividades sin límite; yat — por quien; yoga — poder místico; māyā — potencia; guṇa — modalidades de la naturaleza material; yoga — poder místico; mohitam — confundido; viśvam — el universo; samastam — en conjunto; bhagavan — ¡oh, Suprema Personalidad de Dios!; vidhehi — dígnate otorgar; śam — buena fortuna.
Los especuladores mentales quieren entender el límite del Ilimitado, y son ciertamente tontos. Todos ellos son cautivos de las potencias externas del Señor. Lo mejor que pueden hacer es entregarse a Él, sabiendo que es inconcebible, pues de este modo pueden recibir Su misericordia sin causa. Ésta es una oración ofrecida por los habitantes de los sistemas planetarios superiores, los lokas Jana, Tapas y Satya, que son, con mucho, más inteligentes y poderosos que los humanos.
Visvam samastam es aquí muy significativo. Existen el mundo espiritual y el mundo material. Los sabios oran: «Ambos mundos están confundidos por Tus diferentes energías. Los que están en el mundo espiritual están absortos en Tu servicio amoroso, olvidándose de sí mismos y olvidándose también de Ti, y los que están en el mundo material están absortos en la complacencia material de los sentidos, y, así, también Te olvidan. Nadie puede conocerte, pues eres ilimitado. Lo mejor es no intentar conocerte por medio de la innecesaria especulación mental. En vez de esto, mejor dígnate bendecirnos de manera que podamos adorarte con servicio devocional sin causa».