etāvaty ātmajair vīra
kāryā hy apacitir gurau
śaktyāpramattair gṛhyeta
sādaraḿ gata-matsaraiḥ
etāvatī — exactamente así; ātmajaiḥ — por la progenie; vīra — ¡oh, héroe!; kāryā — debe realizarse; hi — sin duda; apacitiḥ — adoración; gurau — al superior; śaktyā — con toda la capacidad; apramattaiḥ — por el cuerdo; gṛhyeta — debe aceptarse; sa-ādaram — con gran deleite; gata-matsaraiḥ — por aquellos que están más allá del límite de la envidia.
Cuando los cuatro anteriores hijos de Brahma, los sabios Sanaka, Sanatana, Sanandana y Sanat-kumara, rehusaron obedecer a su padre, Brahma se sintió mortificado, y su ira se manifestó en la forma de Rudra. Brahma no había olvidado ese incidente, y, por lo tanto, la obediencia de Manu Svayam-bhuva era muy alentadora. Desde el punto de vista material, la desobediencia de los cuatro sabios a la orden de su padre era, sin duda, abominable, pero debido a que esa desobediencia tenía un propósito superior, estaban libres de la reacción a la desobediencia. Sin embargo, aquellos que desobedecen a sus padres en términos materiales reciben, sin ninguna duda, una reacción disciplinaria por su desobediencia. La obediencia de Manu a su padre en términos materiales se encontraba, ciertamente, libre de envidia, y en el mundo material es imperativo para los hombres corrientes seguir el ejemplo de Manu.