yad utāhaḿ tvayā pṛṣṭo
vairājāt puruṣād idam
yathāsīt tad upākhyāste
praśnān anyāḿś ca kṛtsnaśaḥ
yat — lo que; uta — es, sin embargo; aham — yo; tvayā — por ti; pṛṣṭaḥ — se me pregunta; vairājāt — de la forma universal; puruṣāt — de la Personalidad de Dios; idam — este mundo; yathā — tal como; āsīt — era; tat — eso; upākhyāste — he de explicar; praśnān — todas las preguntas; anyān — otras; ca — así como también; kṛtsnaśaḥ — con mucho detalle.
Como se afirma al comienzo del Srimad-Bhagavatam, esta gran Escritura trascendental es el fruto maduro del árbol del conocimiento védico, y, por lo tanto, todas las pregunta humanamente posibles respecto a los asuntos del universo, comenzando con la creación del mismo, están respondidas todas en el Srimad-Bhagavatam. Las respuestas dependen sólo de la capacidad de la persona que las explica. Las diez divisiones del Srimad-Bhagavatam, tal como las explica el gran orador Srila Sukadeva Gosvami, constituyen el límite de todas las preguntas, y, mediante la utilización correcta, las personas inteligentes obtendrán de ellas todos los beneficios intelectuales.
Así terminan los significados de Bhaktivedanta, del Noveno Capítulo, Segundo Canto, del , titulado: “Respuestas citando la versión del Señor”.