gṛhṇīta yad yad upabandham amuṣya mātā
śulbaḿ sutasya na tu tat tad amuṣya māti
yaj jṛmbhato 'sya vadane bhuvanāni gopī
saḿvīkṣya śańkita-manāḥ pratibodhitāsīt
gṛhṇīta — al recoger; yat yat — toda la que; upabandham — sogas para atar; amuṣya — Su; mātā — madre; śulbam — sogas; sutasya — del hijo de ella; na — o; tu — sin embargo; tat tat — poco tiempo después; amuṣya — Su; māti — era suficiente; yat — aquello que; jṛmbhataḥ — abriendo la boca; asya — de Él; vadane — en la boca; bhuvanāni — los mundos; gopī — la pastora de vacas; saṁvīkṣya — viéndolo así; śaṅkita-manāḥ — dudas en la mente; pratibodhitā — convencida de una manera diferente; āsīt — se hizo así.
Un día, el Señor Krsna molestó a Su madre Yasoda como un hijo travieso, y ella comenzó a atar con sogas al niño sólo para castigarlo. Pero, por mucha soga que usaba, observaba que siempre era insuficiente. Así pues, ella se fatigó, pero en el ínterin el Señor abrió la boca, y la afectuosa madre vio dentro de la boca de su hijo todos los universos juntos. La madre se asombró, pero debido al profundo afecto que sentía por Krsna, creyó que el Todopoderoso Dios Narayana se había ocupado bondadosamente de su hijo, sólo para protegerlo de todas las continuas calamidades que le estaban ocurriendo. Debido al profundo afecto que ella sentía por Krsna, nunca podía pensar que su propio hijo era Narayana, la propia Personalidad de Dios. He ahí la acción de yogamaya, la potencia interna del Señor Supremo, que actúa para perfeccionar todos los pasatiempos del Señor con Sus diferentes tipos de devotos. ¿Quién podría ejecutar esas maravillas sin ser Dios?