yo 'dhyātmiko 'yaḿ puruṣaḥ
so 'sāv evādhidaivikaḥ
yas tatrobhaya-vicchedaḥ
puruṣo hy ādhibhautikaḥ
yaḥ — aquel que; adhyātmikaḥ — posee los órganos de los sentidos; ayam — esta; puruṣaḥ — personalidad; saḥ — él; asau — ése; eva — también; adhidaivikaḥ — deidad controladora; yaḥ — aquella que; tatra — ahí; ubhaya — de ambos; vicchedaḥ — separación; puruṣaḥ — persona; hi — para; ādhibhautikaḥ — el cuerpo visible o la entidad viviente que mora en el cuerpo.
El supremo súmmum bonum controlador es la Personalidad de Dios en Su porción plenaria de Paramatma, o la manifestación de la Superalma. En la Bhagavad-gita (10.42), se dice:
athava bahunaitena
kim jñatena tavarjuna
vistabhyaham idam krtsnam
ekamsena sthito jagat
Todas las deidades controladoras, tales como Visnu, Brahma y Siva, son diferentes manifestaciones del aspecto Paramatma de la Suprema Personalidad de Dios, Sri Krsna, quien se exhibe de esa manera al entrar en todos y cada uno de los universos que se generan de Él. Pero aun así, aparentemente existen las divisiones del controlador y lo controlado. Por ejemplo, en el departamento de control de alimentos, el controlador de la comida es una persona hecha de los mismos ingredientes que la persona que está controlada. En forma similar, todos y cada uno de los individuos del mundo material están controlados por los semidioses superiores. Como ejemplo de esto, nosotros tenemos nuestros sentidos, pero los sentidos están controlados por deidades controladoras superiores. No podemos ver sin luz, y el controlador de la luz es el Sol. El dios del Sol se encuentra en el planeta Sol, y nosotros, los seres humanos individuales, o cualquier otro ser de esta Tierra, nos encontramos controlados por el dios del Sol en lo que respecta a nuestros ojos. En forma similar, todos los sentidos que poseemos están controlados por los semidioses superiores, que son también tan entidades vivientes como lo somos nosotros, pero los unos están apoderados, mientras que los otros estamos controlados. La entidad viviente controlada se denomina la persona adhyatmika, y el controlador se denomina la persona adhidaivika. Todas esas posiciones en el mundo material se deben a diferentes actividades fruitivas. Cualquier ser viviente individual puede volverse el dios del Sol o incluso Brahma, o cualquier otro dios del sistema planetario superior, mediante un grado más elevado de trabajo piadoso, y, en forma similar, uno se vuelve controlado por los semidioses superiores, debido a grados inferiores de actividades fruitivas. Así que, toda entidad viviente individual está sujeta al control supremo del Paramatma, quien pone a todos en las diferentes posiciones de controlador y controlado.
Aquello que distingue al controlador y al controlado, es decir, el cuerpo material, se denomina el purusa adhibhautico. Al cuerpo se lo llama a veces purusa, tal como se confirma en los Vedas con el siguiente himno: sa va esa puruso 'nna-rasamayah. Este cuerpo se denomina la encarnación anna-rasa. Este cuerpo depende de comida. Sin embargo, la entidad viviente que mora dentro del cuerpo no come nada, debido a que el propietario es, en esencia, espíritu. El cuerpo material requiere de reemplazos de materia, debido al deterioro y desgaste del cuerpo mecánico. Por lo tanto, la diferencia que hay entre la entidad viviente individual y las deidades planetarias controladoras, radica en el cuerpo anna-rasamaya. Puede que el Sol tenga un cuerpo gigantesco y que el hombre tenga un cuerpo más pequeño, pero todos esos cuerpos visibles están hechos de materia; sin embargo, el dios del Sol y la persona individual, que se relacionan como controlador y controlado, son las mismas partes integrales espirituales del Señor Supremo, y es el Ser Supremo el que coloca a las diferentes partes integrales en diferentes posiciones. Y, así pues, se concluye que la Suprema Persona es el refugio de todos.