vatsān muñcan kvacid asamaye krośa-sañjāta-hāsaḥ
steyaḿ svādv atty atha dadhi-payaḥ kalpitaiḥ steya-yogaiḥ
markān bhokṣyan vibhajati sa cen nātti bhāṇḍaḿ bhinnatti
dravyālābhe sagṛha-kupito yāty upakrośya tokān
vatsān — los terneros; muñcan — soltar; kvacit — a veces; asamaye — en el momento menos adecuado; krośa-sañjāta-hāsaḥ — después de esto, cuando el jefe de la casa se enfada, Kṛṣṇa sonrie; steyam — obtenida por robar; svādu — muy sabrosa; atti — come; atha — así; dadhi-payaḥ — vasija de yogur y leche; kalpitaiḥ — improvisado; steya-yogaiḥ — con alguna forma de robar; markān — a los monos; bhokṣyan — dar de comer; vibhajati — comparte; saḥ — el mono; cet — si; na — no; atti — come; bhāṇḍam — la vasija; bhinnatti — rompe; dravya-alābhe — cuando no logra encontrar comestibles o las vasijas que los contienen; sa-gṛha-kupitaḥ — Se enfada con todos los habitantes de la casa; yāti — Se va; upakrośya — irritar y pinchar; tokān — a los niños pequeños.
Las gopis presentaron a madre Yasoda el relato de las travesuras infantiles de Krsna en forma de quejas. Krsna a veces entraba en la casa de un vecino, y si no había nadie, dejaba sueltos a los terneros antes de la hora del ordeño. En realidad, a los terneros se les deja sueltos después de que sus madres han sido ordeñadas, pero Krsna los soltaba antes, con lo cual, como es natural, los terneros se bebían toda la leche de sus madres. Al ver esto, los vaqueros salían en persecución de Krsna, diciendo: «¡Krsna ya ha hecho otra de las Suyas!», pero Él conseguía escaparse y entraba en otra casa, donde, de nuevo, Se las ingeniaba para robar mantequilla y yogur. Entonces, los pastores trataban de cazarle otra vez, diciendo muy enfadados: «¡Ahí está el ladrón de mantequilla! ¡Que no escape!». Pero bastaba una sonrisa de Krsna para que lo olvidasen todo. A veces, Krsna Se ponía a comer el yogur y la mantequilla en su presencia. Krsna no tenía necesidad de mantequilla, pues siempre tenía la barriga llena, pero de todas formas trataba de comérsela, o, si no podía, rompía las vasijas y repartía su contenido entre los monos. De esa forma, Krsna siempre estaba haciendo travesuras. Cuando en una casa no encontraba mantequilla o yogur que robar, Se metía en la habitación donde dormían los niños pequeños y les pellizcaba hasta que se echaban a llorar. Entonces Se marchaba.