aho batāty-adbhutam eṣa rakṣasā
bālo nivṛttiḿ gamito 'bhyagāt punaḥ
hiḿsraḥ sva-pāpena vihiḿsitaḥ khalaḥ
sādhuḥ samatvena bhayād vimucyate
aho — ¡ay!; bata — en verdad; ati — mucho; adbhutam — este incidente es maravillosamente asombroso; eṣaḥ — este (niño); rakṣasā — por el demonio antropófago; bālaḥ — el inocente niño Kṛṣṇa; nivṛttim — llevado para ser matado y comido; gamitaḥ — Se fue; abhyagāt punaḥ — pero ha regresado ileso; hiṁsraḥ — la persona envidiosa; sva-pāpena — por sus propias actividades pecaminosas; vihiṁsitaḥ — ahora (ese demonio) ha sido matado; khalaḥ — porque era envidioso y contaminado; sādhuḥ — toda persona que es inocente y está libre de la vida pecaminosa; samatvena — siendo ecuánime con todos; bhayāt — de toda clase de miedos; vimucyate — se alivia.
La vida consciente de Krsna es una vida devocional e inocente; la persona que se ha consagrado por entero a Krsna es un sadhu. Así lo confirma Krsna en la Bhagavad-gita (9.30): bhajate mam ananya-bhak sadhur eva sa mantavyah: Todo el que está plenamente apegado a Krsna es un sadhu. Nanda Maharaja, las gopis y los demás pastores de vacas no podían entender que Krsna era la Suprema Personalidad de Dios haciendo el papel de un niño humano, y que Su vida no corría peligro en ninguna circunstancia. Su intenso amor paternal por Krsna les hacía pensar que Krsna era un niño indefenso y que el Señor Supremo Le había salvado.
En el mundo material, la lujuria y los deseos de disfrute son tan intensos que nos llevan a enredarnos cada vez más en una vida de pecado (kama esa krodha esa rajo-guna-samudbhavah). Como consecuencia de ello, el miedo es uno de los aspectos de la vida material (ahara-nidra-bhaya-maithunam ca). Pero, si nos volvemos conscientes de Krsna, el proceso de servicio devocional, sravanam kirtanam, disminuye la contaminación de nuestra vida en la existencia material, y la Suprema Personalidad de Dios nos purifica y protege. Srnvatam sva-kathah krsnah punya-sravana-kirtanah. Quien sigue la senda de la vida devocional tiene fe en ese proceso. Esa fe es una de las seis clases de entrega. Raksisyatiti visvasah (Hari-bhakti-vilasa 11.676). Uno de los procesos de entrega consiste en depender completamente de Krsna, en la convicción de que Él nos brindará toda la protección que necesitemos. Que Krsna siempre protege a Su devoto es una realidad, y Nanda Maharaja y los demás habitantes de Vrndavana lo aceptaban con toda sencillez, aunque no sabían que tenían ante sí al Señor Supremo en persona. Hay muchos ejemplos de devotos que estuvieron a salvo en toda circunstancia, incluso cuando sus propios padres les pusieron en dificultades, como sucedió a Prahlada Maharaja y a Dhruva Maharaja. Por consiguiente, nuestro único deber es volvernos conscientes de Krsna y depender por completo de la protección de Krsna.