prādāya mātre pratihṛtya vismitāḥ
kṛṣṇaḿ ca tasyorasi lambamānam
taḿ svastimantaḿ puruṣāda-nītaḿ
vihāyasā mṛtyu-mukhāt pramuktam
gopyaś ca gopāḥ kila nanda-mukhyā
labdhvā punaḥ prāpur atīva modam
prādāya — después de recoger; mātre — a Su madre (a Yaśodā); pratihṛtya — entregaron; vismitāḥ — muy sorprendidas; kṛṣṇam ca — y a Kṛṣṇa; tasya — del demonio; urasi — en el pecho; lambamānam — situado; tam — a Kṛṣṇa; svastimantam — plenamente auspicioso; puruṣāda-nītam — que fue llevado por el demonio antropófago; vihāyasā — al cielo; mṛtyu-mukhāt — de las fauces de la muerte; pramuktam — ahora liberado; gopyaḥ — las gopīs; ca — y; gopāḥ — los pastores de vacas; kila — en verdad; nanda-mukhyāḥ — encabezados por Nanda Mahārāja; labdhvā — tras recibir; punaḥ — de nuevo (a su hijo); prāpuḥ — disfrutaron; atīva — mucha; modam — felicidad.
El demonio cayó a plomo desde el cielo, y Krsna, que jugaba muy alegre sobre su pecho, salió completamente ileso, sin sufrir el menor percance. Krsna siguió jugando y disfrutando sin perturbarse lo más mínimo por el hecho de que el demonio se Lo hubiera llevado por los aires. Eso es ananda-cinmaya-rasa-vigraha. Krsna es sac-cid-ananda-vigraha en toda circunstancia. Para Él no hay infelicidad. Otros podrían haber pensado que Se encontraba en dificultades, pero, como el pecho del demonio era lo bastante ancho como para jugar en él, el bebé seguía feliz en todos los sentidos. Era algo asombroso que el niño no hubiera caído pese a la gran altura a que el demonio se había elevado en el cielo. Así pues, el niño Se había salvado de las mismísimas fauces de la muerte. Ahora que estaba a salvo, todos los habitantes de Vrndavana se sentían felices.