tṛṇāvartaḥ śānta-rayo
vātyā-rūpa-dharo haran
kṛṣṇaḿ nabho-gato gantuḿ
nāśaknod bhūri-bhāra-bhṛt
tṛṇāvartaḥ — el demonio Tṛṇāvarta; śānta-rayaḥ — reducida la fuerza de su soplo; vātyā-rūpa-dharaḥ — que había adoptado la forma de un violento torbellino; haran — y así se había llevado; kṛṣṇam — a Kṛṣṇa, la Suprema Personalidad de Dios; nabhaḥ-gataḥ — subió hasta lo más alto del cielo; gantum — ir más lejos; na aśaknot — no pudo; bhūri-bhāra-bhṛt — porque Kṛṣṇa Se hizo entonces más poderoso y pesado que el demonio.
Entre Krsna y Trnavartasura había una competición de poder yóguico. Con la práctica del yoga, los asuras suelen obtener cierta perfección en los ocho siddhis o perfecciones, a saber: anima, laghima, mahima, prapti, prakamya, isitva, vasitva y kamavasayita. Pero, aunque puedan adquirir esos poderes, siempre en grado muy limitado, los demonios nunca están capacitados para competir con el poder místico de Krsna, pues Krsna es Yogesvara, la fuente de todo poder místico (yatra yogesvaro harih). Nadie puede competir con Krsna. Por supuesto, los asuras, una vez que han adquirido una porción fragmentaria del poder místico de Krsna, hacen demostración pública de su poder y afirman ante los necios que son Dios, sin saber que Dios es el Yogesvara supremo. Así, en este verso vemos también que Trnavarta empleó el mahima-siddhi y se llevó a Krsna como si fuese un niño corriente. Pero Krsna también actuó como un místico mahima-siddha. Cuando madre Yasoda Le llevaba en brazos, Él Se hizo tan pesado que Su madre, que estaba acostumbrada a llevarle, no pudo soportar Su peso y tuvo que dejarle en el suelo. Fue así como Trnavarta había podido llevarse a Krsna pese a la presencia de madre Yasoda. Pero cuando Krsna, a gran altura, en el cielo, empleó de nuevo el mahima-siddhi, el demonio, sin poder seguir adelante, se vio obligado a interrumpir su manifestación de fuerza y a descender, conforme al deseo de Krsna. Por lo tanto, nunca debemos competir con el poder místico de Krsna.
Los devotos poseen, de modo natural, todos los poderes místicos, pero a ellos no les gusta competir con Krsna. Prefieren entregarse plenamente a Krsna, y, cuando la misericordia de Krsna así lo determina, manifiestan su poder yóguico. Los devotos pueden hacer demostraciones de yoga místico tan poderosas como los demonios no podrían ni soñar, pero nunca realizan esas demostraciones para complacer sus propios sentidos. Todo lo que hacen, lo hacen para servir al Señor, y debido a ello, su posición es siempre superior a la de los demonios. Hay muchos karmis, yogis y jñanis que, desde un plano artificial, tratan de competir con Krsna, y vemos que los necios en general, que no se paran a escuchar el Srimad-Bhagavatam de labios de las autoridades, llegan a confundir a cualquier yogi sinvergüenza con la Suprema Personalidad de Dios, Bhagavan. En la actualidad, hay muchos falsos babas que se hacen pasar por encarnaciones de Dios mediante alguna proeza mística insignificante, y hay muchos necios que, por carecer de conocimiento acerca de Krsna, les consideran Dios.