tāḿ tīkṣṇa-cittām ativāma-ceṣṭitāḿ
vīkṣyāntarā koṣa-paricchadāsivat
vara-striyaḿ tat-prabhayā ca dharṣite
nirīkṣyamāṇe jananī hy atiṣṭhatām
tām — a ella (a la rākṣasī Pūtanā); tīkṣṇa-cittām — con un corazón despiadado para matar al niño; ati-vāma-ceṣṭitām — aunque se esforzaba por tratar al niño mejor que una madre; vīkṣya antarā — al verla en la habitación; koṣa-paricchada-asi-vat — como una espada cortante en una funda suave; vara-striyam — a la muy hermosa mujer; tat-prabhayā — por su influencia; ca — también; dharṣite — cautivadas; nirīkṣyamāṇe — estaban viendo; jananī — las dos madres; hi — en verdad; atiṣṭhatām — guardaron silencio, sin prohibírselo.
Putana era una extraña en la casa, y era la personificación de la muerte cruel, pues en su corazón estaba decidida a matar al niño; sin embargo, cuando entró y, sin mediar palabra, sentó al niño en su regazo para darle de mamar de su pecho, las madres de Krsna quedaron tan cautivadas por su belleza que no se lo prohibieron. A veces, las mujeres hermosas son un peligro, pues todo el mundo, cautivado por su belleza externa (maya-mohita), se ve incapaz de comprender sus intenciones. A quien se halla cautivado por la belleza de la energía externa se le denomina maya-mohita. Mohitam nabhijanati mam ebhyah param avyayam (Bg. 7.13). Na te viduh svartha-gatim hi visnum durasaya ye bahir-artha-maninah (Bhag. 7.5.31). Por supuesto, en este verso, Rohini y Yasoda, las dos madres, no eran maya-mohita, no habían quedado confundidas por la energía externa, sino que fueron cautivadas por yogamaya para actuar según los pasatiempos del Señor. Esta maya-moha es la acción de yogamaya.