vibudhya tāḿ bālaka-mārikā-grahaḿ
carācarātmā sa nimīlitekṣaṇaḥ
anantam āropayad ańkam antakaḿ
yathoragaḿ suptam abuddhi-rajju-dhīḥ
vibudhya — entender; tām — ella (Pūtanā); bālaka-mārikā-graham — una bruja muy experta en matar bebés; cara-acara-ātmā — Kṛṣṇa, la Superalma omnipresente; saḥ — Él; nimīlita-īkṣaṇaḥ — cerró los ojos; anantam — al Ilimitado; āropayat — ella sentó; aṅkam — en su regazo; antakam — para su propia destrucción; yathā — como; uragam — una serpiente; suptam — mientras duerme; abuddhi — la persona sin inteligencia; rajju-dhīḥ — el que confunde una serpiente con una cuerda.
En este verso aparece dos veces la perplejidad. Krsna vio que Putana venía a matarle, y pensó que tenía que ofrecer alguna bendición a aquella mujer que se Le acercaba con cariño maternal, aunque fuese un cariño fingido. Por eso la miró con cierta perplejidad y volvió a cerrar los ojos. La raksasi Putana también estaba confusa. No era lo bastante inteligente como para saber que estaba sentando en su regazo a una serpiente dormida; pensaba que la serpiente era una cuerda común y corriente. Las dos palabras antakam y anantam se contradicen. Debido a su falta de inteligencia, Putana pensó que podía matar a la causa de su propia destrucción, antakam; sin embargo, Él es ananta, ilimitado, de modo que nadie puede matarle.