gāvo vṛṣā vatsatarā
haridrā-taila-rūṣitāḥ
vicitra-dhātu-barhasrag-
vastra-kāñcana-mālinaḥ
gāvaḥ — las vacas; vṛṣāḥ — los toros; vatsatarāḥ — los terneros; haridrā — con una mezcla de cúrcuma; taila — y aceite; rūṣitāḥ — todo el cuerpo ungido; vicitra — adornados con toda clase de; dhātu — minerales; barha-srak — guirnaldas de plumas de pavo real; vastra — mantos; kāñcana — adornos de oro; mālinaḥ — adornados con guirnaldas.
En la Bhagavad-gita (18.44), la Suprema Personalidad de Dios indica: krsi-go-raksya-vanijyam vaisya-karma-svabhavajam: «La agricultura, la protección de las vacas y el comercio son el trabajo natural de los vaisyas». Nanda Maharaja pertenecía a la comunidad vaisya, el sector agrícola. Estos versos nos dan una idea de lo que era la protección de las vacas y de lo rica que era esta comunidad. Es difícil imaginar los cuidados que se ofrecían a las vacas, los toros y los terneros, tan bien adornados con mantos y valiosos adornos de oro. Eran muy felices. Como se explica en otro pasaje del Srimad-Bhagavatam, durante el reinado de Maharaja Yudhisthira las vacas eran tan felices que los prados solían estar embarrados de leche. Ésa es la civilización hindú. Sin embargo, en ese mismo lugar, la India, Bharatavarsa, hoy en día la gente sufre muchísimo por haber abandonado el modo de vida védico y no entender las enseñanzas de la Bhagavad-gita.