śrī-nanda uvāca
aho te devakī-putrāḥ
kaḿsena bahavo hatāḥ
ekāvaśiṣṭāvarajā
kanyā sāpi divaḿ gatā
śrī-nandaḥ uvāca — Nanda Mahārāja dijo; aho — ¡ay!; te — tuyos; devakī-putrāḥ — todos los hijos de tu esposa Devakī; kaṁsena — por el rey Kaṁsa; bahavaḥ — muchos; hatāḥ — han sido matados; ekā — una; avaśiṣṭā — la hija restante; avarajā — la menor de todos; kanyā — una hija también; sā api — ella también; divam gatā — ha ido a los planetas celestiales.
A raíz de las palabras de Nanda Maharaja, Vasudeva comprendió que el misterio del nacimiento de Krsna, que fue cambiado por la hija de Yasoda, todavía no había salido a la luz. Así, se sintió feliz de que las cosas estuviesen saliendo bien. Al decir que la hija menor de Vasudeva se había ido a los planetas celestiales, Nanda Maharaja puso en evidencia que no sabía que aquella hija había nacido de Yasoda y que Vasudeva la había cambiado por Krsna. Esto despejó todas las dudas de Vasudeva.