mumucur munayo devāḥ
sumanāḿsi mudānvitāḥ
mandaḿ mandaḿ jaladharā
jagarjur anusāgaram
niśīthe tama-udbhūte
jāyamāne janārdane
devakyāḿ deva-rūpiṇyāḿ
viṣṇuḥ sarva-guhā-śayaḥ
āvirāsīd yathā prācyāḿ
diśīndur iva puṣkalaḥ
mumucuḥ — derramaron; munayaḥ — todos los grandes sabios y personas santas; devÄḥ — y los semidioses; sumanÄá¹si — flores muy hermosas y fragantes; mudÄ anvitÄḥ — sintiéndose muy dichosos; mandam mandam — con gran mansedumbre; jala-dharÄḥ — las nubes; jagarjuḥ — resonaron; anusÄgaram — en armonÃa con el sonido de las olas del mar; niśīthe — a altas horas de la noche; tamaḥ-udbhÅ«te — cuando reinaba la más densa oscuridad; jÄyamÄne — cuando se produjo el advenimiento de; janÄrdane — la Suprema Personalidad de Dios, Viṣṇu; devakyÄm — en el vientre de DevakÄ«; deva-rÅ«piṇyÄm — que entraba en la misma categorÃa que la Suprema Personalidad de Dios (Änanda-cinmaya-rasa-pratibhÄvitÄbhiḥ); viṣṇuḥ — el Señor Viṣṇu, el Señor Supremo; sarva-guhÄ-Å›ayaḥ — que Se encuentra en lo más profundo del corazón de todos; ÄvirÄsÄ«t — apareció; yathÄ â€” como; prÄcyÄm diÅ›i — en el Este; induḥ iva — como la Luna llena; puá¹£kalaḥ — completa en todos los sentidos.
La Brahma-samhita (5.37) afirma:
ananda-cinmaya-rasa-pratibhavitabhis
tabhir ya eva nija-rupataya kalabhih
goloka eva nivasaty akhilatma-bhuto
govindam adi-purusam tam aham bhajami
Este verso indica que Krsna y aquellos que Le acompañan participan de una misma potencia espiritual (ananda-cinmaya-rasa). El padre de Krsna, Su madre, Sus amigos los pastorcillos de vacas, y las vacas mismas, son expansiones de Krsna, como se explicará en el brahma-vimohana-lila. Cuando Brahma se llevó a los compañeros de Krsna para ver hasta qué punto era supremo el Señor Krsna, el Señor Se expandió de nuevo en las formas de todos los terneros y pastorcillos de vacas, todos los cuales, según Brahma pudo comprobar, eran visnu-murtis. Devaki también es una expansión de Krsna. Por esa razón, este verso dice: devakyam deva-rupinyam visnuh sarva-guha-sayah.
En el momento del advenimiento del Señor, los grandes sabios y los semidioses, complacidos, derramaron lluvias de flores. En las orillas del mar se escuchaba el manso sonido de las olas, y, por encima del mar, en el cielo, habÃa nubes que tronaban de una forma muy agradable.
Cuando todo se conjugó de esta forma, en la oscuridad de la noche, el Señor Visnu, que tiene Su morada en el corazón de todas las entidades vivientes, Se manifestó como Suprema Personalidad de Dios ante Devaki, que parecÃa una de las semidiosas. El advenimiento del Señor Visnu en aquel momento puede compararse a la Luna llena que surge en el cielo desde el horizonte oriental. La objeción que podrÃa plantearse es que el Señor Krsna nació en el octavo dÃa de Luna menguante, de modo que es imposible que por el horizonte saliese la Luna llena. Como respuesta, puede decirse que el Señor Krsna advino en la dinastÃa que desciende de la Luna. AsÃ, aquella noche la Luna no estaba crecida, pero se encontraba tan desbordante de júbilo por ver nacer al Señor en la dinastÃa de Sus descendientes que, por la gracia de Krsna, pudo mostrarse en forma de Luna llena. La Luna menguante, para recibir a la Suprema Personalidad de Dios, se convirtió en Luna llena debido al júbilo que sentÃa.
En lugar de deva-rupinyam, en algunas versiones del Srimad-Bhagavatam se lee claramente visnu-rupinyam. En cualquiera de los dos casos, el significado es que Devaki tiene la misma forma espiritual que el Señor. El Señor es sac-cid-ananda-vigraha, y Devaki también es sac-cid-ananda-vigraha. Por lo tanto, nadie puede hallar el menor defecto en la forma en que la Suprema Personalidad de Dios, sac-cid-ananda-vigraha, nació del vientre de Devaki.
Quienes no tienen pleno conocimiento del carácter trascendental del advenimiento y la partida del Señor (janma karma ca me divyam) se sorprenden a veces de que la Suprema Personalidad de Dios pueda nacer como un niño común y corriente. Sin embargo, el nacimiento del Señor nunca es corriente. La Suprema Personalidad de Dios está ya situado en lo más profundo del corazón de todos en la forma de antaryami, la Superalma. Por lo tanto, Él, que ya estaba presente con toda Su potencia en el corazón de Devaki, no tuvo dificultad en aparecer también fuera de su cuerpo.
Una de las doce grandes personalidades es Bhismadeva (svayambhur naradah sambhuh kumarah kapilo manuh prahlado janako bhismah). En el Srimad-Bhagavatam (1.9.42), Bhisma, una gran autoridad a quien los devotos deben seguir, dice que, del mismo modo que el Sol puede brillar sobre la cabeza de todos, la Suprema Personalidad de Dios está en lo más profundo del corazón de todos. El hecho de estar sobre la cabeza de muchÃsimos millones de personas no significa que el Sol ocupe posiciones distintas. Del mismo modo, la Suprema Personalidad de Dios tiene potencias inconcebibles, de forma que puede estar en el corazón de todos y, aun asÃ, no variar de posición. Ekatvam anupasyatah (Īsopanisad 7). El Señor es uno, pero, en virtud de Su potencia inconcebible, puede aparecer en el corazón de todos. AsÃ, el Señor advino como hijo de Devaki, a pesar de que ya estaba en su corazón. Por todo ello, citando el Visnu Purana, el Vaisnava-tosani explica que el Señor advino del mismo modo que el Sol (anugrahasaya). La Brahma-samhita (5.35) nos confirma que el Señor está también dentro del átomo (andantara-stha-paramanu-cayantara-stham). Él está en Mathura, en Vaikuntha, y en lo más profundo del corazón. Por lo tanto, debemos entender claramente que Él no vivió como un niño común en el corazón o en el vientre de Devaki. Ni nació como un niño humano corriente, aunque aparentase hacerlo para confundir a Kamsa y a los asuras. Los asuras cometen el error de pensar que Krsna nació como un niño cualquiera y abandonó este mundo como cualquier otro hombre. Las personas que tienen conocimiento de la Suprema Personalidad de Dios rechazan esos conceptos de los asuras. Ajo 'pi sann avyayatma bhutanam isvaro 'pi san (Bg. 4.6). Como se afirma en la Bhagavad-gita, el Señor es aja, innaciente, y es el controlador supremo de todo. A pesar de ello, Él nació como hijo de Devaki. Este verso explica la potencia inconcebible del Señor, que advino como la Luna llena. Comprendiendo la especial importancia del advenimiento del Dios Supremo, nunca debemos considerar que Su nacimiento es como el de un niño corriente.