śrī-śuka uvāca
ity uktvāsīd dharis tūṣṇīḿ
bhagavān ātma-māyayā
pitroḥ sampaśyatoḥ sadyo
babhūva prākṛtaḥ śiśuḥ
śrī-śukaḥ uvāca — Śrī Śukadeva Gosvāmī dijo; iti uktvā — después de instruir de ese modo; āsīt — permaneció; hariḥ — la Suprema Personalidad de Dios; tūṣṇīm — en silencio; bhagavān — el Señor Viṣṇu, la Suprema Personalidad de Dios; ātma-māyayā — actuando con Su propia energía espiritual; pitroḥ sampaśyatoḥ — mientras Sus padres Le veían; sadyaḥ — inmediatamente; babhūva — Se volvió; prākṛtaḥ — como un ser humano corriente; śiśuḥ — un niño.
Como se afirma en la Bhagavad-gita (4.6): sambhavamy atma-mayaya: Todo lo que la Suprema Personalidad de Dios hace, lo hace con Su energía espiritual; Él nunca es forzado a nada por la energía material. Ésa es la diferencia entre el Señor y los seres vivos comunes. Dicen los Vedas:
parasya saktir vividhaiva sruyate
svabhaviki jñana-bala-kriya ca
(Svetasvatara Upanisad 6.8)
En el Señor, es algo natural estar libre de la influencia de las cualidades materiales; además, como todo existe de forma perfecta en Su energía espiritual, todo lo que Él desea se cumple inmediatamente. El Señor no es un niño de este mundo, prakrta-sisu, pero, mediante Su energía personal, Se manifestó como si lo fuese. A la gente común puede resultarle difícil aceptar la forma humana de Dios, el controlador supremo, pues olvidan que, mediante la energía espiritual (atma-mayaya), Él puede hacer lo que quiera. Los no creyentes dudan: «¿Cómo va a descender el controlador supremo en la forma de un ser común y corriente?». Pero esa forma de pensar es materialista. Srila Jiva Gosvami dice que, mientras no aceptemos que la energía de la Suprema Personalidad de Dios es inconcebible y que está más allá de las capacidades de las palabras y la mente, no podremos entender al Señor Supremo. Quienes dudan de que la Suprema Personalidad de Dios pueda venir en forma humana y transformarse en un niño humano, son necios que creen que el cuerpo de Krsna es material, que ha nacido, y que, por lo tanto, también muere.
En el Srimad-Bhagavatam (3.4.28-29), se explica cómo abandonó Krsna Su cuerpo. Maharaja Pariksit preguntó a Sukadeva Gosvami: «Cuando a todos los miembros de la dinastía Yadu les llegó su final, Krsna dispuso también Su propio fin y, de toda la familia, solamente Uddhava quedó vivo. ¿Cómo pudo ser eso?». Sukadeva Gosvami contestó que Krsna, mediante Su propia energía, destruyó a toda la familia y, a continuación, pensó en hacer desaparecer Su propio cuerpo. En relación con esto, Sukadeva Gosvami explicó la forma en que el Señor abandonó Su cuerpo. Sin embargo, eso no suponía la destrucción del cuerpo de Krsna, sino, más bien, la desaparición del Señor Supremo mediante Su propia energía personal.
En realidad, el Señor no abandona Su cuerpo, que es eterno, sino que, del mismo modo que puede pasar de la forma de Visnu a la de un bebé humano, puede adoptar la forma que desee y cambiar de cuerpo. Eso no significa que abandone el cuerpo. Mediante la energía espiritual, el Señor puede manifestarse hasta en un cuerpo hecho de madera o de piedra. Como todo lo que existe es Su energía (parasya saktir vividhaiva sruyate), Él puede cambiar de cuerpo como desee. En la Bhagavad-gita (7.4), se dice claramente: bhinna prakrtir astadha: Los elementos materiales son las energías separadas del Señor Supremo. Cuando Se transforma en la arca-murti, la Deidad venerable, que nosotros vemos como piedra o madera, sigue siendo Krsna. Por esa razón, el sastra nos advierte: arcye visnau sila-dhir gurusu nara-matih: Aquel que piensa que la Deidad venerable del templo está hecha de piedra o de madera, que considera al guru vaisnava un ser humano común, o que aplica conceptos materiales a los vaisnavas, considerándoles miembros de una determinada casta, es un naraki, un habitante del infierno. La Suprema Personalidad de Dios puede manifestarse ante nosotros de muchas formas, conforme a Su deseo, pero nosotros debemos conocer la realidad: janma karma ca me divyam evam yo vetti tattvatah (Bg. 4.9). Si seguimos las instrucciones de sadhu, guru y sastra, es decir, de las personas santas, del maestro espiritual y de las Escrituras autorizadas, podremos entender a Krsna, y, de ese modo, alcanzar el éxito en la vida yendo de regreso al hogar, de vuelta a Dios.