ya ātmano dṛśya-guṇeṣu sann iti
vyavasyate sva-vyatirekato 'budhaḥ
vinānuvādaḿ na ca tan manīṣitaḿ
samyag yatas tyaktam upādadat pumān
yaḥ — todo el que; Ätmanaḥ — de su propia identidad verdadera, el alma; dṛśya-guṇeá¹£u — entre los objetos visibles, comenzando con el cuerpo; san — que está situada en esa posición; iti — asÃ; vyavasyate — continúa actuando; sva-vyatirekataḥ — como si el cuerpo fuese independiente del alma; abudhaḥ — el sinvergüenza; vinÄ anuvÄdam — sin el estudio analÃtico adecuado; na — no; ca — también; tat — el cuerpo y otros objetos visibles; manīṣitam — tras reflexionar en esas consideraciones; samyak — plenamente; yataḥ — porque es un necio; tyaktam — son rechazadas; upÄdadat — considera el cuerpo una realidad; pumÄn — una persona.
Un cuerpo no puede llegar a ser sin el principio básico del alma. Los supuestos cientÃficos han hecho muchos experimentos para crear un cuerpo vivo en sus laboratorios quÃmicos, pero ninguno lo ha logrado, pues, sin la presencia del alma espiritual, no es posible elaborar un cuerpo a partir de los elementos materiales. Hoy en dÃa, los cientÃficos están embelesados con las teorÃas que dicen que el cuerpo es un compuesto quÃmico, y por ello les hemos desafiado muchas veces a que creen un simple huevo. Es muy fácil conseguir los componentes quÃmicos del huevo. Basta una sustancia blanca y otra amarilla, ambas cubiertas por una cáscara; los cientÃficos modernos no deberÃan tener problema en reproducir algo tan simple. Pero aun en el caso de que llegasen a fabricarlo y lo pusiesen en la incubadora, nunca lograrÃan que de su huevo quÃmico artificial saliese un pollito. Es necesario incluir el alma, pues la vida nunca surge de una combinación de elementos quÃmicos. Por consiguiente, a los que piensan que puede existir vida sin alma, en este verso se les califica de abudhah, necios sinvergüenzas.
Tan necios como ellos son los que niegan el cuerpo, considerándolo irreal. Ni hay que rechazar el cuerpo, ni considerarlo el fundamento básico. El fundamento básico es la Suprema Personalidad de Dios y, como el Señor mismo explica en la Bhagavad-gita (7.4-5), tanto el cuerpo como el alma son energÃas del Dios Supremo:
bhumir apo 'nalo vayuh
kham mano buddhir eva ca
ahaá¹…kara itiyam me
bhinna prakrtir astadha
apareyam itas tv anyam
prakrtim viddhi me param
jiva-bhutam maha-baho
yayedam dharyate jagat
«La tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter, la mente, la inteligencia y el ego falso; estos ocho elementos en conjunto constituyen Mis energÃas materiales separadas. Pero además de estos elementos, ¡oh, Arjuna, el de poderosos brazos!, hay otra energÃa MÃa superior, que incluye a las entidades vivientes que están explotando los recursos de esta naturaleza material e inferior».
El cuerpo, por lo tanto, tiene una relación con la Suprema Personalidad de Dios, al igual que el alma. Puesto que ambos son energÃas del Señor, ninguno de los dos es falso, pues ambos tienen su origen en la realidad. A quien no conoce ese secreto de la vida se le califica de abudhah. Los aforismos védicos dicen: aitadatmyam idam sarvam, sarvam khalv idam brahma: Todo es el Brahman Supremo. Por lo tanto, tanto el cuerpo como el alma son Brahman, pues tanto la materia como el espÃritu emanan del Brahman.
Hay personas que, sin conocer las conclusiones de los Vedas, consideran que la realidad sustancial es la naturaleza material, mientras que para otros la sustancia es el alma espiritual. La realidad es que la sustancia es el Brahman. Brahman es la causa de todas las causas. Los constituyentes y la causa inmediata del mundo material manifestado son Brahman, y nosotros no podemos hacer que esos constituyentes del mundo sean independientes del Brahman. Además, puesto que la causa inmediata y los constituyentes de la manifestación inmediata material son Brahman, ambos son verdaderos, satya; la expresión brahma satyam jagan mithya no tiene validez; el mundo no es falso.
Los jñanis niegan el mundo, y los necios lo consideran la realidad; de ese modo, ambos están descarriados. Aunque el cuerpo no es tan importante como el alma, no podemos decir que sea falso. No obstante, el cuerpo es temporal, y sólo las personas necias y materialistas, sin conocimiento completo del alma, se dedican a adornar el cuerpo temporal, considerándolo la realidad. Ambos extremos, negar el cuerpo por considerarlo falso, o considerar que es lo único importante, pueden evitarse si nos situamos perfectamente en el plano de conciencia de Krsna. Si consideramos que el mundo es falso, caemos en la categorÃa de los asuras, que dicen que el mundo es irreal, que carece de todo fundamento y que no existe Dios alguno que lo controle (asatyam apratistham te jagad ahur anisvaram). Como se explica en el CapÃtulo Dieciséis de la Bhagavad-gita, ésa es la conclusión de los demonios.