tathā na te mādhava tāvakāḥ kvacid
bhraśyanti mārgāt tvayi baddha-sauhṛdāḥ
tvayābhiguptā vicaranti nirbhayā
vināyakānīkapa-mūrdhasu prabho
tathā — como ellos (los no devotos); na — no; te — ellos (los devotos); mādhava — ¡oh, Señor, esposo de la diosa de la fortuna!; tāvakāḥ — los seguidores de la senda devocional, los devotos; kvacit — en alguna circunstancia; bhraśyanti — caen; mārgāt — de la senda del servicio devocional; tvayi — a Ti; baddha-sauhṛdāḥ — por estar completamente apegados a Tus pies de loto; tvayā — por Ti; abhiguptāḥ — siempre protegidos de todo peligro; vicaranti — pasan; nirbhayāḥ — sin temor; vināyaka-anīkapa — los enemigos que mantienen diversas cosas para oponerse al culto del bhakti; mūrdhasu — sobre sus cabezas; prabho — ¡oh, Señor!.
Los devotos, por lo general, no caen, pero, si en alguna circunstancia llegan a caer, el Señor tiene en cuenta el intenso apego que sienten por Él y les protege, sea cual sea la condición en que se encuentren. Así, incluso si caen, los devotos son todavía lo bastante fuertes como para pasar sobre las cabezas de sus enemigos. Y de hecho hemos visto que nuestro movimiento para la conciencia de Krsna tiene muchos oponentes, tales como los «desprogramadores», que lanzaron un violento ataque por vía judicial contra los devotos. Pensábamos que pasarían años antes de que se dictase sentencia, pero, protegidos por la Suprema Personalidad de Dios, inesperadamente ganamos el caso en un solo día. Un pleito que amenazaba con prolongarse durante años, se resolvió en un solo día gracias a la protección de la Suprema Personalidad de Dios, que en la Bhagavad-gita (9.31) promete: kaunteya pratijanihi na me bhaktah pranasyati: «¡Oh, hijo de Kunti!, declara abiertamente que Mi devoto jamás perece». La historia nos muestra muchos ejemplos de devotos como Citraketu, Indradyumna y Maharaja Bharata, que, a pesar de sus caídas circunstanciales, fueron protegidos por el Señor. Maharaja Bharata, por ejemplo, se apegó a un ciervo y pensó en él a la hora de morir, de forma que en su siguiente vida tuvo que nacer como ciervo (yam yam vapi smaran bhavam tyajaty ante kalevaram). Sin embargo, gracias a la protección de la Suprema Personalidad de Dios, el ciervo recordó su relación con el Señor y, en su siguiente vida, nació en una buena familia brahmínica y se ocupó en servicio devocional (sucinam srimatam gehe yoga-bhrasto 'bhijayate). Del mismo modo, Citraketu, que cayó y tuvo que nacer como el demonio Vrtrasura, también fue protegido por el Señor. Así, quien cae de la senda del bhakti-yoga finalmente logra salvarse. La Suprema Personalidad de Dios promete protección al devoto que está firmemente establecido en el servicio devocional (kaunteya pratijanihi na me bhaktah pranasyati). Pero, si un devoto tiene una caída circunstancial, Madhava le protege.
La palabra Madhava es significativa. Ma, madre Laksmi, la madre de toda forma de opulencia, siempre está con la Suprema Personalidad de Dios, y, cuando un devoto está en contacto con la Suprema Personalidad de Dios, todas las opulencias del Señor están dispuestas a ayudarle.
yatra yogesvarah krsno
yatra partho dhanur-dharah
tatra srir vijayo bhutir
dhruva nitir matir mama
. 18.78)
Allí donde estén Krsna, la Suprema Personalidad de Dios, y Su devoto Arjuna, Partha, se encuentran también la victoria, la opulencia, el poder extraordinario y la moralidad. Las opulencias del devoto no son resultado de karma-kanda-vicara. El devoto siempre está protegido por todas las opulencias del Señor Supremo, de las que nadie puede despojarle (tesam nityabhiyuktanam yoga-ksemam vahamy aham). El devoto no puede ser derrotado por ningún adversario. Por consiguiente, el devoto nunca debe desviarse conscientemente de la senda de la devoción. El devoto que sigue estrictamente tiene así asegurada plena protección por parte de la Suprema Personalidad de Dios.