keyaḿ vā kuta āyātā
daivī vā nāry utāsurī
prāyo māyāstu me bhartur
nānyā me 'pi vimohinī
kā — quién; iyam — esto; vā — o; kutaḥ — de dónde; āyātā — ha venido; daivī — si semidiosa; vā — o; nārī — mujer; uta — o; āsurī — demonia; prāyaḥ — en la mayoría de los casos; māyā — energía ilusoria; astu — ella debe de ser; me — Mío; bhartuḥ — del amo, el Señor Kṛṣṇa; na — no; anyā — ningún otro; me — a Mí; api — ciertamente; vimohinī — confundiente.
Balarama estaba sorprendido. Aquella extraordinaria mani-festación de cariño, pensó, era algo místico, obra de los semidioses o de algún hombre maravilloso. De lo contrario, ¿cómo podía haberse producido aquel maravilloso cambio? «Esta maya podría tratarse de alguna raksasi-maya - pensó - , pero ¿qué raksasi-maya podría tener influencia sobre Mí? Eso es imposible. Por lo tanto, tiene que ser la maya de Krsna.» De ese modo llegó a la conclusión de que aquel cambio místico tenía que ser obra de Krsna, a quien Balarama consideraba Su adorable Personalidad de Dios. Balarama pensó: «Krsna lo dispuso así, y ni siquiera Yo he podido sustraerme a su poder místico.» Balarama comprendió así que todos los niños y terneros no eran otra cosa que expansiones de Krsna.