tan-mātaro veṇu-rava-tvarotthitā
utthāpya dorbhiḥ parirabhya nirbharam
sneha-snuta-stanya-payaḥ-sudhāsavaḿ
matvā paraḿ brahma sutān apāyayan
tat-mātaraḥ — las madres de los respectivos pastorcillos; veṇu-rava — debido a los sonidos de las flautas y cuernos de los pastorcillos; tvara — inmediatamente; utthitāḥ — despertadas de sus respectivos deberes domésticos; utthāpya — inmediatamente levantaron a sus respectivos hijos; dorbhiḥ — con sus dos brazos; parirabhya — abrazar; nirbharam — sin sentir ningún peso; sneha-snuta — que fluía por el intenso amor; stanya-payaḥ — la leche de sus senos; sudhā-āsavam — que sabía exactamente como una bebida nectárea; matvā — aceptar la leche de esa forma; param — el Supremo; brahma — Kṛṣṇa; sutān apāyayan — comenzaron a alimentar a sus respectivos hijos.
La gopis mayores, pese a saber que Krsna era el hijo de madre Yasoda, abrigaban todavía un deseo: «Si Krsna hubiera sido hijo mío, yo también Le habría cuidado como madre Yasoda». Ésa era su más íntima ambición. Ahora, para complacerlas, Krsna en persona hizo el papel de hijo suyo y satisfizo su deseo. Ellas realzaron su amor especial por Krsna abrazándole y alimentándole, y Krsna probó la leche de sus pechos, que Le supo a néctar. Mientras confundía de ese modo a Brahma, Krsna disfrutó del placer trascendental especial que yogamaya había creado entre Él y todas las demás madres.