muni-gaṇa-nṛpa-varya-sańkule 'ntaḥ-
sadasi yudhiṣṭhira-rājasūya eṣām
arhaṇam upapeda īkṣaṇīyo
mama dṛśi-gocara eṣa āvir ātmā
muni-gaṇa — los grandes sabios eruditos; ná¹›pa-varya — los grandes reyes gobernantes; saá¹…kule — en la gran asamblea de; antaḥ-sadasi — conferencia; yudhiá¹£á¹hira — del emperador Yudhiá¹£á¹hira; rÄja-sÅ«ye — un sacrificio realizado al estilo real; eá¹£Äm — de todas las grandes élites; arhaṇam — adoración respetuosa; upapeda — recibió; Ä«ká¹£aṇīyaḥ — el objeto de atracción; mama — mi; dṛśi — vista; gocaraḥ — al alcance de la vista de; eá¹£aḥ Äviḥ — presente personalmente; ÄtmÄ â€” el alma.
Después de lograr la victoria en la Batalla de Kuruksetra, Maharaja Yudhisthira, el emperador del mundo, realizó la ceremonia de sacrificio conocida como Rajasuya. En esos dÃas, cuando el emperador ascendÃa al trono, enviaba a todas partes del mundo un caballo en señal de desafÃo, para declarar su supremacÃa, y cualquier prÃncipe o rey gobernante tenÃa la libertad de aceptar el desafÃo, y expresar su tácita disposición a obedecer o no la supremacÃa del emperador en cuestión. Aquel que aceptaba el desafÃo, tenÃa que pelear con el emperador y establecer su propia supremacÃa mediante la victoria. Si el retador era vencido, tenÃa que sacrificar la vida, cediéndole la posición a otro rey o gobernante. Asà que Maharaja Yudhisthira también envió a todas partes del mundo esos caballos de desafÃo, y cada prÃncipe y rey gobernante de todas partes del mundo aceptó el liderato de Maharaja Yudhisthira como emperador del mundo. Después de esto, a todos los gobernantes del mundo que se hallaban bajo el régimen de Maharaja Yudhisthira, se les invitó a participar en la gran ceremonia de sacrificio Rajasuya. Esa clase de funciones requerÃan de gastos equivalentes a cientos de millones de dólares, y ello no era cosa fácil para un rey insignificante. Semejante ceremonia de sacrificio, siendo muy cara y, además, difÃcil de llevar a cabo bajo las circunstancias actuales, es imposible de realizar ahora, en esta era de Kali. Ni tampoco puede nadie conseguir a los expertos sacerdotes que se requiere para encargarse de la ceremonia.
De modo que, atendiendo a la invitación, todos los reyes del mundo y los grandes eruditos sabios se reunieron en la capital de Maharaja Yudhisthira. Se invitó a la sociedad de eruditos, entre los cuales estaban los grandes filósofos, los conocedores de la religión, los médicos, los cientÃficos y todos los grandes sabios. Es decir, los brahmanas y los ksatriyas eran los más elevados dirigentes de la sociedad, y a todos se los invitó a participar en la asamblea. Los vaisyas y sudras no eran elementos importantes en la sociedad, y aquà no se los menciona. Debido al cambio que ha ocurrido en las actividades sociales de la era moderna, la importancia de los hombres también ha cambiado en función de las posiciones que se ocupan.
Asà que, en esa gran asamblea, el Señor Sri Krsna era el blanco de todas las miradas. Todo el mundo querÃa ver al Señor Krsna, y todo el mundo querÃa ofrecerle al Señor sus humildes respetos. Bhismadeva recordó todo eso, y estaba contento de que su venerable Señor, la Personalidad de Dios, estuviera presente ante él en Su verdadera presencia formal. Por lo tanto, meditar en el Señor Supremo es meditar en las actividades, forma, pasatiempos, nombre y fama del Señor. Eso es más fácil que lo que se imagina como meditación en el aspecto impersonal del Supremo. En la Bhagavad-gita (12.5) se afirma claramente que es muy difÃcil meditar en el aspecto impersonal del Supremo. Prácticamente eso no es meditación, o es tan sólo una pérdida de tiempo, pues muy rara vez se obtiene el resultado deseado. Sin embargo, los devotos meditan en la verdadera forma y pasatiempos del Señor, y, en consecuencia, pueden acercase a Él fácilmente. Eso también se afirma en la Bhagavad-gita (12.9). El Señor no es diferente de Sus actividades trascendentales. En este sloka se indica también que el Señor Sri Krsna, mientras estaba de hecho presente ante la sociedad humana, especialmente en relación con la Batalla de Kuruksetra, fue aceptado como la personalidad más grande de la época, aunque puede que no se le reconociera como la Suprema Personalidad de Dios. Es un engaño la propaganda que dice que a un hombre muy eminente se le adora como Dios después de la muerte, ya que, después de que un hombre muere, no se le puede convertir en Dios. Ni tampoco es posible que la Personalidad de Dios sea un ser humano, ni siquiera cuando se halla presente personalmente. Ambas ideas son concepciones erróneas. La idea de antropomorfismo no puede aplicarse en el caso del Señor Krsna.