नारद उवाच
मा कञ्चन शुचो राजन्यदीश्वरवशं जगत् ।
लोकाः सपाला यस्येमे वहन्ति बलिमीशितुः ।
स संयुनक्ति भूतानि स एव वियुनक्ति च ॥४१॥

nārada uvāca

mā kañcana śuco rājan

yad īśvara-vaśaḿ jagat

lokāḥ sapālā yasyeme

vahanti balim īśituḥ

sa saḿyunakti bhūtāni

sa eva viyunakti ca

nÄradaḥ uvÄca — NÄrada dijo; — nunca; kañcana — por todos los medios; Å›ucaḥ — te lamentes; rÄjan — ¡oh, Rey!; yat — porque; īśvara-vaÅ›am — bajo el control del Señor Supremo; jagat — el mundo; lokÄḥ — todos los seres vivientes; sa-pÄlÄḥ — incluso sus líderes; yasya — cuyos; ime — todos estos; vahanti — llevan; balim — medios de adoración; īśituḥ — para ser protegidos; saḥ — Él; saá¹yunakti — reúne; bhÅ«tÄni — a todos los seres vivientes; saḥ — Él; eva — también; viyunakti — dispersa; ca — y.


Texto

Sri Narada dijo: ¡Oh, piadoso Rey!, no te lamentes por nadie, pues todo el mundo se encuentra bajo el control del Señor Supremo. Por lo tanto, todos los seres vivientes y sus líderes efectúan la adoración de Él, para estar bien protegidos. Es sólo Él quien los reúne y los dispersa.

Significado

Todo ser viviente, ya sea de este mundo material o del mundo espiritual, se encuentra bajo el control del Señor Supremo, la Personalidad de Dios. Comenzando por Brahmaji, el líder del universo, y descendiendo hasta la insignificante hormiga, todos se rigen por la orden del Señor Supremo. Así pues, la posición constitucional del ser viviente es la de estar subordinado bajo el control del Señor. El necio ser viviente, en especial el hombre, se rebela artificialmente en contra de la ley del Supremo, y, por ello es castigado como un asura o infractor de la ley. El ser viviente es puesto en una determinada posición por orden del Señor Supremo, y es de nuevo desplazado de ese lugar por orden del Señor Supremo o de Sus agentes autorizados. Brahma, Siva, Indra, Candra, Maharaja Yudhisthira, o, en la historia moderna, Napoleón, Akbar, Alejandro, Gandhi, Shubhash y Nehru, son todos sirvientes del Señor, y por la orden suprema del Señor, a ellos se los pone o se los quita de sus respectivas posiciones. Ninguno de ellos es independiente. Aun a pesar de que esos hombres o líderes se rebelan de manera de no reconocer la supremacía del Señor, no obstante mediante diversos sufrimientos, se les pone bajo el control de leyes del mundo material aún más rigurosas. Sólo el hombre necio dice, pues, que Dios no existe. A Maharaja Yudhisthira se le estaba convenciendo de esta cruda verdad, porque estaba sumamente abatido por la repentina partida de sus ancianos tíos. A Maharaja Dhrtarastra se lo había puesto en esa posición por sus acciones pasadas; él ya había sufrido o disfrutado de los beneficios que acumuló en el pasado, pero por alguna razón y debido a su buena suerte, tenía un buen hermano menor, Vidura, y gracias a la instrucción de éste cerró todas las cuentas en el mundo material, para así partir y lograr la salvación.

Por lo general, uno no puede cambiar mediante planes el curso de la felicidad y aflicción que le corresponden. Todo el mundo tiene que aceptarlas, porque aparecen por la sutil disposición de kala, o el tiempo invencible. De nada sirve tratar de contrarrestarlas. Lo mejor es, entonces, que uno se esfuerce por lograr la salvación, y esa prerrogativa se le da únicamente al hombre, en virtud de la desarrollada condición de sus actividades mentales e inteligencia. Es únicamente para el hombre que existen diferentes instrucciones védicas dirigidas al logro de la salvación durante la forma humana de existencia. Aquel que hace mal uso de esta oportunidad que le ofrece la inteligencia desarrollada, es en verdad condenado y se le pone en el seno de diversos tipos de sufrimientos, ya sea en esta vida actual o en el futuro. Ésa es la manera en que el Supremo controla a todo el mundo.