En El Hari-vamsa hay una descripción de las actividades de Pradyumna cuando raptó a Prabhavati. En esa ocasión, Pradyumna se dirigió así a Prabhavati:
"Mi querida Prabhavati, mira al cabeza de nuestra familia, Sri Krsna. Él es el propio Visnu, el supremo conductor de Garuda, y Él es nuestro amo supremo. Como nosotros nos sentimos tan orgullosos y seguros de que Él nos protege, algunas veces ni siquiera nos preocupa el tener que pelear con Tripurari [el Señor Siva]".
Existen dos clases de devotos dedicados al servicio devocional con respeto y veneración: los subordinados del Señor y los hijos del Señor. Los servidores que se encuentran en la morada de Dvaraka siempre adoran a Krsna como la muy respetable y reverenciada Personalidad de Dios. Ellos están cautivados por Krsna debido a Sus opulencias superexcelentes. Los miembros que siempre se consideraban protegidos por Krsna, podían demostrar fácilmente su convicción en la práctica, porque a veces se veía que los hijos de Krsna actuaban de un modo muy ilegal en diversos lugares, pero que, sin embargo, recibían plena protección de Krsna y Balarama.
Hasta Balarama, el hermano mayor de Krsna, algunas veces le ofrecía a Krsna Sus respetos sin saberlo. Una vez, cuando Krsna se presentó ante el Señor Balarama, Krsna estaba ansioso de ofrecer Sus respetos a Su hermano mayor, pero en esa ocasión la maza de Balarama se bajó hasta los pies de loto de Krsna. En otras palabras, la maza que Balarama tenía en la mano le ofreció a Krsna sus propios respetos. Estos sentimientos de subordinación, como se explicó antes, se manifiestan a veces como anubhava.
Cuando unos semidioses de los planetas celestiales acudieron a Sri Krsna, todos los hijos de Krsna los siguieron, y el Señor Brahma roció agua de su kamandalu sobre ellos. Cuando los semidioses llegaron ante Krsna, los hijos de Krsna, en lugar de sentarse en sillas de oro, se sentaron en el piso, que estaba cubierto con pieles de venado.
Algunas veces el comportamiento de los hijos de Krsna es similar al de Sus servidores personales. Por ejemplo, los hijos solían ofrecer sus reverencias, eran callados, sumisos y amables, y siempre estaban dispuestos a cumplir las órdenes de Krsna, aun a riesgo de su propia vida. Cuando ellos estaban presentes ante Krsna, se postraban en el suelo. Ellos eran muy callados y quietos, y evitaban toser y reír ante el Señor. Además, nunca discutían los pasatiempos de Krsna relacionados con el amor conyugal. En otras palabras, los devotos que se dedican al servicio devocional reverencial, no deben discutir los amoríos conyugales de Krsna. Nadie debe pretender que conoce su relación eterna con Krsna, a menos que esté liberado. En el estado condicionado de la vida, los devotos deben ejecutar los deberes prescritos tal como se recomienda en los códigos del servicio devocional. Cuando alguien ha alcanzado la madureú en el servicio devocional y es un alma iluminada, puede conocer su propia relación eterna con Krsna. Uno no debe tratar de establecer una relación artificialmente. En la etapa prematura se observa algunas veces que una persona condicionada y lujuriosa trata de establecer artificialmente alguna relación con Krsna de amor conyugal. El resultado de esto es que la persona en cuestión se vuelve prakrta-sahajiya, o alguien que no les da a las cosas su verdadero valor. Aunque esas personas puede que estén muy ansiosas de establecer una relación con Krsna de amor conyugal, su vida condicionada en el mundo material sigue siendo de lo más abominable. Una persona que realmente ha establecido su relación con Krsna, ya no puede actuar en el plano material, y su carácter personal no puede ser criticado.
Cuando en una ocasión Cupido fue a visitar al Señor Krsna, un devoto le habló así:
"Mi querido Cupido, por haber sido tan afortunado y haber puesto los ojos en los pies de loto de Krsna, las gotas de sudor de tu cuerpo se han congelado y parecen frutas kantaki [una clase de fruta pequeña que se encuentra en arbustos espinosos]”.
Esos son signos de éxtasis y veneración por la Suprema Personalidad de Dios. Cuando los príncipes de la dinastía Yadu oyeron el sonido de la caracola Pañcajanya de Krsna, el vello del cuerpo se les erizó de inmediato debido al éxtasis del júbilo. En esa ocasión parecía que todo el vello de los príncipes danzaba en éxtasis.
Además del júbilo, algunas veces hay síntomas de desilusión. Una vez, Pradyumna se dirigió a Samba con estas palabras:
"Mi querido Samba, ¡tú eres una personalidad muy glorificada¡ He visto que una vez, mientras jugabas en el suelo, el cuerpo se te cubrió de polvo; sin embargo, nuestro padre, el Señor Krsna, aun así te levantó y te puso en Su regazo. ¡Pero yo soy tan desafortunado, que nunca podría recibir un amor así de nuestro padre!”.
Ésas palabras son un ejemplo de desilusión en medio del amor.
El hecho de considerar que Krsna es nuestro superior se llama sentimiento reverencial, y cuando, además de esto, el devoto siente que Krsna es su protector, su amor trascendental por Krsna aumenta, y el conjunto de sus sentimientos se llama devoción reverencial. Cuando esta devoción reverencial constante aumenta más, se llama amor por Dios con devoción reverencial. La atracción y el afecto son dos síntomas notables de esta etapa. En razón de esa actitud devocional reverencial, Pradyumna nunca le habló a su padre en voú alta. A decir verdad, él jamás llegó a abrir la boca ni a mostrar su rostro lleno de lágrimas. Él siempre miraba únicamente los pies de loto de su padre.
Existe otro ejemplo de amor constante y fijo por Krsna en el caso en que Arjuna le informó a Krsna de la muerte de su hijo Abhimanyu, que además era sobrino de Krsna. Abhimanyu era hijo de Subhadra, la hermana menor de Krsna. Él fue matado en la Batalla de Kuruksetra por los esfuerzos conjuntos de todos los comandantes del ejército del rey Duryodhana, es decir, Karna, Asvatthama, Jayadratha, Bhisma, Krpacarya y Dronacarya. Para asegurarle a Krsna que el amor de Subhadra no había cambiado, Arjuna le informó:
"Aunque Abhimanyu fue matado casi en Tu presencia, el amor de Subhadra hacia Ti no se ha agitado en absoluto, y ni siquiera ha cambiado ligeramente su color original".
Krsna expresó el afecto que siente hacia Sus devotos cuando le pidió a Pradyumna que no se sintiera tan tímido ante Él. Él se dirigió así a Pradyumna:
"Mi querido muchacho, abandona tus sentimientos de inferioridad y no bajes la cabeza. Habla conmigo en voú clara y no derrames lágrimas. Puedes verme directamente a los ojos, y puedes colocar las manos sobre Mi cuerpo sin titubear. No hay necesidad de manifestar tanta reverencia ante tu padre".
El apego de Pradyumna hacia Krsna quedaba siempre manifestado por sus acciones. Siempre que su padre le ordenaba que hiciera algo, él inmediatamente ejecutaba la orden, considerando la tarea como si fuera nectárea, aunque pudiera haber sido veneno. De manera similar, siempre que encontraba algo que su padre pudiera desaprobar, inmediatamente lo rechazaba como si fuera veneno, aunque hubiera sido nectáreo.
Pradyumna expresó el apego con ansiedad que sentía por Krsna, cuando le dijo a su esposa Rati:
"El enemigo, Sambara, ya ha sido matado. Ahora estoy muy ansioso de ver a mi padre, quien es mi maestro espiritual y quien siempre lleva la caracola conocida como Pañcajanya”.
Pradyumna sintió mucho su separación de Krsna cuando este último se ausentó de Dvaraka para ir al campo de batalla de Kuruksetra. Él dijo:
"Desde que mi padre se ha ido de Dvaraka, no encuentro mucho placer en practicar la lucha, ni me interesa ninguna clase de pasatiempos deportivos. Y, ¿para qué hablar de estas cosas? Ni siquiera quiero permancer en Dvaraka en ausencia de mi padre".
Cuando Pradyumna regresó a casa después de matar a Sambarasura y vio a su padre, Krsna, ante él, se sintió inmediatamente tan feliz, que él mismo no podía comprender la dicha que sentía en esa ocasión. Ése es un ejemplo de éxito en medio de la separación. Una satisfacción similar se observó cuando Krsna regresó del campo de batalla de Kuruksetra a Su casa en Dvaraka. Todos Sus hijos estaban tan rebosantes de alegría que debido al éxtasis cometieron repetidamente muchos errores. Estos errores eran una señal de completa satisfacción.
Todos los días, Pradyumna contemplaba los pies de loto de Krsna con lágrimas en los ojos. Estos signos de devoción reverencial por parte de Pradyumna, pueden describirse de la misma forma en que se han descrito en los casos de otros devotos.