mora mukhe vaktā tumi, tumi hao śrotā
atyanta rahasya, śuna, sādhanera kathā
mora mukhe — en mi boca; vaktā — orador; tumi — Tú eres; tumi — Tú; hao — eres; śrotā — el oyente; atyanta rahasya — sumamente misterioso; śuna — ahora escucha, por favor; sādhanera kathā — la explicación del proceso.
SIGNIFICADO: Srila Sanatana Gosvami nos ha aconsejado escuchar acerca de Krsna de labios de un vaisnava, y nos ha prohibido explícitamente escuchar de un avaisnava.
avaisnava-mukhodgirnam putam hari-kathamrtam
sravanam naiva kartavyam sarpocchistam yatha payah
Con esta cita del Padma Purana, Srila Sanatana Gosvami nos advierte de que no debemos escuchar nada acerca de Krsna de labios de un avaisnava, por muy erudito que pueda ser desde un punto de vista mundano. La leche tocada por los labios de una serpiente tiene efectos venenosos; del mismo modo, las palabras acerca de Krsna que vienen de labios de un avaisnava también son venenosas. El vaisnava, por el contrario, está entregado a la Suprema Personalidad de Dios, y por ello sus palabras están cargadas de potencia espiritual. En la Bhagavad-gita, el Señor Supremo dice:
tesam satata-yuktanam bhajatam priti-purvakam
dadami buddhi-yogam tam yena mam upayanti te
«A aquellos que están constantemente consagrados a servirme con amor, Yo les doy la comprensión con la cual pueden llegar hasta Mí» (Bg. 10.10). Cuando el vaisnava puro habla, sus palabras son perfectas. ¿Cómo es esto? Krsna mismo, desde dentro del corazón, dirige sus palabras. Srila Ramananda Raya acepta esa bendición de Sri Caitanya Mahaprabhu; por eso admite que lo que estaba diciendo no procedía de su propia inteligencia, sino que venía de Sri Caitanya Mahaprabhu. Según la Bhagavad-gita:
sarvasya caham hrdi sannivisto
mattah smrtir jñanam apohanam ca
vedais ca sarvair aham eva vedyo
vedanta-krd veda-vid eva caham
«Yo estoy situado en el corazón de todos, y de Mí vienen el recuerdo, el conocimiento y el olvido. Mediante todos los Vedas, es a Mí a quien hay que conocer; Yo soy, en efecto, el compilador del Vedanta y el conocedor de los Vedas» (Bg. 15.15).
Toda inteligencia emana de la Suprema Personalidad de Dios, la Superalma que está en el corazón de todos. Los no devotos quieren pedir al Señor Supremo complacencia de los sentidos; por eso, caen bajo la influencia de maya, la energía ilusoria. El devoto, sin embargo, bajo la dirección de la Suprema Personalidad de Dios, se halla bajo la influencia de yogamaya. Por consiguiente, entre las palabras del devoto y las del no devoto hay un abismo de diferencia.