brahme, īśvare sāyujya dui ta' prakāra
brahma-sāyujya haite īśvara-sāyujya dhikkāra
brahme — en la refulgencia Brahman; īśvare — en el cuerpo del Señor; sāyujya — fundirse; dui — dos; ta’ — en verdad; prakāra — diversidades; brahma-sāyujya — fundirse en la refulgencia Brahman; haite — que; īśvara-sāyujya — fundirse en el cuerpo del Señor; dhikkāra — más abominable.
SIGNIFICADO: Según la opinión de los vedantis mayavadis, la entidad viviente alcanza el éxito supremo cuando se funde en el Brahman impersonal. El Brahman impersonal, la refulgencia del cuerpo del Señor Supremo, recibe el nombre de Brahmaloka o Siddhaloka. Según la Brahma-samhita (5.40): yasya prabha prabhavato jagad-anda-koti: Los universos materiales se generan de los rayos del cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios. Los yogis que siguen los principios de Patañjali aceptan que la Verdad Absoluta es una persona, pero quieren fundirse en el cuerpo trascendental del Señor Supremo. Ése es su deseo. Siendo la autoridad suprema, el Señor no tiene dificultad en permitir que muchos millones de entidades vivientes se fundan en Su cuerpo. La Suprema Personalidad de Dios, Bhagavan, es el origen de todo, y la refulgencia de Su cuerpo recibe el nombre de brahmajyoti, Brahmaloka o Siddhaloka. Brahmaloka o Siddhaloka es, por lo tanto, un lugar en que se reúnen muchas entidades vivientes, partes integrales del Señor Supremo semejantes a chispas. Esas entidades vivientes no desean conservar su existencia individual, y, debido a ello, se les permite permanecer en Brahmaloka, unidas como las numerosas partículas atómicas de luz solar que emanan del Sol.
La palabra siddha es muy significativa. Siddha se refiere a quien tiene experiencia de la refulgencia Brahman y conocimiento completo de que la entidad viviente no es un átomo material, sino una chispa espiritual. Esa comprensión se explica en la Bhagavad-gita con el término brahma-bhuta. En el estado condicionado, la entidad viviente recibe el nombre de jiva-bhuta, «la fuerza viviente dentro de la materia». A las entidades vivientes brahma-bhuta se les permite permanecer en Brahmaloka o Siddhaloka, pero, por desgracia, debido a que no están ocupadas en servicio devocional, a veces vuelven a caer al mundo material. Así lo confirma el Srimad-Bhagavatam (10.2.32) que comienza: ye ’nye ’ravindaksa. Esas almas semiliberadas pretenden equivalentemente haber alcanzado la liberación, pero aquel que no se ocupa en el servicio devocional del Señor sigue contaminado por la materia. Por lo tanto, esas entidades vivientes reciben el calificativo de vimukta-maninah, que significa que, aunque su inteligencia no está todavía purificada, se consideran liberadas. Pese a las rigurosas austeridades a que se someten para elevarse al plano de Siddhaloka, esas entidades vivientes no pueden permanecer allí a perpetuidad, pues carecen de ananda (bienaventuranza). Aunque alcancen la etapa brahma-bhuta y perciban a la Suprema Personalidad de Dios en Su refulgencia corporal, finalmente acaban por caer, pues han dejado de lado el servicio del Señor. No utilizan correctamente el poco conocimiento que puedan tener de la Suprema Personalidad de Dios. Sin alcanzar ananda, la bienaventuranza, descienden al mundo material para disfrutar. Ciertamente, para quien ha logrado la liberación, eso supone una auténtica caída. Para los bhaktas, esa caída es como obtener un puesto en el infierno.
Los seguidores del sistema de yoga de Patañjali en realidad desean fundirse en el cuerpo de la Suprema Personalidad de Dios. Eso indica que no quieren ocuparse en Su servicio a pesar de tener conocimiento acerca de Él; así, su posición es todavía más abominable que la de quienes desean fundirse en la refulgencia del Señor. Esos yogis meditan en la forma de Visnu del Señor, con cuatro brazos, con el deseo de fundirse en Su cuerpo. El sistema de Patañjali describe la forma del Señor con las siguientes palabras: klesa-karma-vipakasayair aparamrstah purusa-visesa isvarah: «La Suprema Personalidad de Dios es una persona que no participa de la miserable vida material». Uno de los mantras de los yogis reconoce la eternidad de la Persona Suprema: sa purvesam api guruh kalanavacchedat: «Esa persona es siempre suprema y no Se halla bajo la influencia del factor tiempo». Por lo tanto, los seguidores del sistema de Patañjali aceptan la eternidad de la Suprema Personalidad de Dios, pero su idea es: purusartha-sunyanam pratiprasavah kaivalyam svarupa-pratistha va citi-saktir iti. Creen que, en el estado de perfección, el concepto de purusa desaparece. Así lo explican: citi-saktir iti. Su creencia es que, cuando alcanzamos la perfección, no podemos seguir siendo personas. Su sistema de yoga es, por lo tanto, abominable, pues la idea final es impersonal. Al comienzo, esos yogis aceptan a la Suprema Personalidad de Dios, pero al final abandonan la idea con objeto de volverse impersonales. Son muy desafortunados, pues, a pesar de tener un concepto personal de la Verdad Absoluta, dejan de lado el servicio devocional del Señor y, debido a ello, caen de nuevo al mundo material. Como ya hemos explicado, esta idea la confirma el Srimad-Bhagavatam (10.2.32): aruhya krcchrena param padam tatah patanty adho ’nadrta-yusmad-aṅghrayah: Por dejar de lado los pies de loto del Señor, esos yogis caen de nuevo a la existencia material (patanty adhah). Esa senda de yoga es, por lo tanto, más abominable que la que siguen los impersonalistas. El Señor Kapiladeva confirma esta misma conclusión en el siguiente verso del Srimad-Bhagavatam (3.29.13).