ei vākye sākṣī mora āche mahājana

yāńra vākya satya kari māne tribhuvana"


Texto

«Por lo tanto, en este trato he citado a una gran personalidad. He pedido al Dios Supremo que sea mi testigo. El mundo entero acepta las palabras de la Suprema Personalidad de Dios.»

Significado

SIGNIFICADO: El joven brahmana, aunque se presentó como una persona corriente, sin educación ni aspiraciones de aristocracia, poseía, sin embargo, una buena cualidad: creía en la autoridad suprema de la Suprema Personalidad de Dios. Por ello aceptaba las palabras del Señor Krsna sin la menor duda y tenía una fe firme en que el Señor cumplía Sus promesas. Según Prahlada Maharaja, otra autoridad en cuanto a la Suprema Personalidad de Dios, esa clase de devotos del Señor, firmes y fieles, deben ser considerados los más sabios eruditos: tan manye ´dhitam uttamam (Bhag. 7.5.24). Al devoto puro que tiene fe firme en las palabras de la Suprema Personalidad de Dios, se le considera el más sabio erudito, el más noble aristócrata y el hombre más rico del mundo entero. En ese devoto existen de modo natural todas las cualidades divinas. En la misión de prédica del movimiento para la conciencia de Krsna, nosotros, como sirviente del sirviente del sirviente del sirviente de la Suprema Personalidad de Dios, creemos plenamente en las palabras de Krsna y de Sus sirvientes, la sucesión discipular. De ese modo, estamos presentando las palabras de Krsna por todo el mundo. Aunque no somos un hombre rico, ni un gran sabio erudito, y aunque no pertenecemos a ninguna familia aristocrática, este movimiento está recibiendo una buena acogida y se propaga fácilmente por todo el mundo. Aunque somos muy pobres y no tenemos una fuente de ingresos como profesionales, Krsna nos da dinero cuando lo necesitamos. Y cuando necesitamos hombres, Krsna también nos los da. Así, en la Bhagavad-gita (6.22) se afirma: yam labdhva caparam labham manyate nadhikam tatah. En realidad, si podemos alcanzar el favor de la Suprema Personalidad de Dios, Krsna, no necesitamos nada más. Ciertamente, no necesitamos las cosas que una persona mundana considera bienes materiales.