naiṣāḿ matis tāvad urukramāńghriḿ
spṛśaty anarthāpagamo yad-arthaḥ
mahīyasāḿ pāda-rajo-'bhiṣekaḿ
niṣkiñcanānāḿ na vṛṇīta yāvat
na — no; eṣām — de los que están apegados a la vida familiar; matiḥ — el interés; tāvat — en esa medida; urukrama-aṅghrim — los pies de loto de la Suprema Personalidad de Dios, a quien se atribuyen actividades extraordinarias; spṛśati — toca; anartha — de cosas indeseables; apagamaḥ — destruir; yat — de cuyo; arthaḥ — resultado; mahīyasām — de las grandes personalidades, los devotos; pāda-rajaḥ — del polvo de los pies de loto; abhiṣekam — rociar sobre la cabeza; niṣkiñcanānām — que están completamente desapegados de las posesiones materiales; na vṛṇīta — no hace; yāvat — mientras.
SIGNIFICADO: Este verso aparece en el Srimad-Bhagavatam (7.5.32). Mientras daba instrucciones a Maharaja Yudhisthira, el gran sabio Narada narró las actividades de Prahlada Maharaja. Este verso fue hablado por Prahlada Maharaja a su padre, Hiranyakasipu, el rey de los demonios. Prahlada Maharaja había informado a su padre de los nueve procesos básicos del bhakti-yoga, explicando que quien siga esos procesos debe ser considerado un gran sabio erudito. A Hiranyakasipu, sin embargo, no le gustó que su hijo hablase del servicio devocional; por eso mandó llamar inmediatamente al maestro de Prahlada, ±anda. El maestro explicó que no había sido él quien había enseñado el servicio devocional a Prahlada, sino que el niño mostraba aquella inclinación por naturaleza. Hiranyakasipu se enfadó mucho y preguntó a Prahlada por qué se había hecho vaisnava. Como respuesta a su pregunta, Prahlada Maharaja recitó este verso para indicar que no es posible ser devoto del Señor sin recibir la misericordia y las bendiciones de otro devoto.