hena jīva-tattva lañā likhi' para-tattva
ācchanna karila śreṣṭha īśvara-mahattva
hena — esas degradadas; jīva-tattva — las entidades vivientes; lañā — considerándolas; likhi’ — habiendo escrito; para-tattva — como el Supremo; ācchanna — cubriendo; karila — hizo; ṣreṣṭha — la Suprema Personalidad de Dios; īśvara — del Señor; mahattva — glorias.
SIGNIFICADO: Srila Bhaktivinoda Thakura dice a este respecto que, en todas las Escrituras védicas, la jiva-tattva, la verdad de las entidades vivientes, se menciona como una de las energías del Señor. Si no se admite que la entidad viviente es una chispa minúscula e infinitesimal del Supremo, sino que se iguala la jiva-tattva con el Brahman Supremo, la Suprema Personalidad de Dios, hay que entender que toda esta filosofía está basada en un error. Por desgracia, Sripada Saṅkaracarya pretendía intencionadamente que la jiva-tattva, la entidad viviente, es igual al Dios Supremo. Por tanto, toda su filosofía está basada en un error, y desvía a la gente hacia el ateísmo. De este modo, la misión de la vida humana se malogra. La misión de la vida humana, como se describe en la Bhagavad-gita, consiste en entregarse al Señor Supremo y hacerse Su devoto; pero la filosofía mayavada desvía a la persona de manera que llega a desafiar el hecho de la existencia de la Suprema Personalidad de Dios y a alardear de ser ella el Supremo Señor. De este modo, ha desviado a cientos de miles de hombres inocentes.
En el Vedanta-sutra, Vyasadeva ha dicho que la Suprema Personalidad de Dios es potente, y que todas las cosas, materiales o espirituales, no son sino emanaciones de Su energía. El Señor, el Brahman Supremo, es el origen o fuente de todo (janmady asya yatah), y todas las demás manifestaciones son emanaciones de diferentes energías del Señor. Esto también está confirmado en el Visnu Purana:
ekadesa-sthitasyagner jyotsna vistarini yatha
parasya brahmanah saktis tathedam akhilam jagat
«Todo lo que vemos en este mundo es sencillamente una expansión de las diferentes energías de la Suprema Personalidad de Dios, que es exactamente como un fuego que extiende su luz a una gran distancia, aunque está situado en un lugar». Ésta es una analogía muy gráfica. Análogamente, se dice que así como en el mundo material todo existe en la luz del Sol, que es la energía del Sol, todas las cosas existen en base a la energía espiritual y material de la Suprema Personalidad de Dios. De manera que aunque Krsna está en Su propia morada (goloka eva nivasaty akhilatma-bhutah (Bs. 5.37)), donde disfruta de Sus pasatiempos trascendentales con los pastorcillos de vacas y las gopis, Él, sin embargo, está presente en todas partes, incluso en el interior de los átomos de este universo (andantara-stha-paramanu-cayantara-stham (Bs. 5.35)). Éste es el veredicto de las Escrituras védicas.
Por desgracia, la filosofía mayavada, desviando a la gente al pretender que la entidad viviente es el Señor, ha hecho estragos por el mundo entero y ha conducido a casi todos a no creer en Dios. Al cubrir de esta manera las glorias del Señor Supremo, los filósofos mayavadis han causado el mayor de los perjuicios a la sociedad humana. Con la intención de contrarrestar estas acciones sumamente abominables de los filósofos mayavadis, Sri Caitanya Mahaprabhu introdujo el maha-mantra Hare Krsna:
harer nama harer nama harer namaiva kevalam
kalau nasty eva nasty eva nasty eva gatir anyatha
«En esta era de riñas e hipocresía, el único medio de liberación consiste en cantar el santo nombre del Señor. No hay otra manera. No hay otra manera. No hay otra manera». La gente debe ocuparse simplemente en el canto del maha-mantra Hare Krsna, porque así, gradualmente, llegarán a comprender que no son la Suprema Personalidad de Dios, que es lo que les han enseñado los filósofos mayavadis, sino que son eternos sirvientes del Señor. Tan pronto como la persona se ocupa en el servicio trascendental del Señor, consigue la libertad.
mam ca yo ’vyabhicarena bhakti-yogena sevate
sa gunan samatityaitan brahma-bhuyaya kalpate
«Aquel que se entrega por entero al servicio devocional, que no cae bajo ninguna circunstancia, trasciende de inmediato las modalidades de la naturaleza material y así alcanza el nivel del Brahman» (Bg. 14.26). Por tanto, el movimiento Hare Krsna o movimiento para la conciencia de Krsna es la única luz para las insensatas entidades vivientes que creen, o bien que no hay Dios, o bien que, si Dios existe, no tiene forma y que ellos también son Dios. Estos conceptos erróneos son muy peligrosos, y el único medio de contrarrestarlos consiste en propagar el movimiento Hare Krsna.