ye ye laila śrī-acyutānandera mata

sei ācāryera gaṇa — mahā-bhāgavata

ye ye — cualquiera que; laila — aceptó; śrī-acyutānandera — de Śrī Acyutānanda; mata — el sendero; sei — esos; ācāryera gaṇa — descendientes de Advaita Ācārya; mahā-bhāgavata — son todos grandes devotos.


Texto

Los descendientes de Advaita Ācarya que aceptaron el sendero de Sri Acyutananda fueron todos grandes devotos.

Significado

SIGNIFICADO: En relación con esto, Srila Bhaktivinoda Thakura, en su Amrta-pravaha-bhasya, ofrece la glosa siguiente: «Sri Advaita Ācarya es uno de los troncos importantes del bhakti-kalpataru, el árbol de deseos del servicio devocional. El Señor Sri Caitanya Mahaprabhu, como jardinero, regó las raíces del árbol del bhakti y así alimentó todos sus troncos y ramas. Sin embargo, bajo el hechizo de maya, la condición más desdichada de la entidad viviente, algunas de las ramas, al no aceptar al jardinero que las regó, consideraron que el tronco era la causa única del gran bhakti-kalpataru. Es decir que las ramas o descendientes de Advaita Ācarya que consideraban a Advaita Ācarya como la causa original de la planta enredadera devocional, y que por ello desatendieron o desobedecieron las instrucciones de Sri Caitanya Mahaprabhu, se privaron a sí mismos del efecto del riego y, así pues, se marchitaron y murieron. Hay que comprender además que, no sólo los descendientes desviados de Advaita Ācarya, sino todo el que no esté vinculado a Caitanya Mahaprabhu, incluso si, independientemente, es un gran sannyasi, gran erudito o asceta, es igual que la rama seca de un árbol».

Este análisis de Sri Bhaktivinoda Thakura apoyando las declaraciones de Sri Krsnadasa Kaviraja Gosvami, describe la situación de la así llamada religión hindú actual, que, al estar regida de manera predominante por la filosofía mayavada, se ha vuelto una institución basada en un popurrí de diversas ideas inventadas. Los mayavadis tienen gran temor del movimiento para la conciencia de Krsna, y le acusan de que deteriora la religión hindú porque acepta gente de todo el mundo y de toda secta religiosa y la ocupa científicamente en el daiva-varnasrama-dharma. Sin embargo, como ya hemos explicado repetidamente, en las Escrituras védicas no encontramos la palabra «hindú». Lo más probable es que esta palabra venga de Afganistán, país predominantemente musulmán, y que se refiera originalmente a un puerto de montaña de Afganistán conocido como Hindukush, que aún hoy en día forma parte de la ruta comercial entre la India y algunos países musulmanes.

El verdadero sistema védico de religión se llama varnasrama-dharma, como está confirmado en el Visnu-Purana:

varnasramacara-vata purusena parah puman
visnur aradhyate pantha nanyat tat-tosa-karanam

(Visnu Purana, 3.8.9)

Las Escrituras védicas recomiendan que el ser humano siga los principios de varnasrama-dharma. La aceptación del proceso de varnasrama-dharma hará que la vida de la persona sea un éxito, porque la vincula a la Suprema Personalidad de Dios, que es la meta de la vida humana. Por tanto, el movimiento para la conciencia de Krsna se dirige a toda la humanidad. Aunque la sociedad humana tiene diversas secciones o subdivisiones, todos los seres humanos pertenecen a una especie y, por tanto, admitimos que todos tienen la capacidad de comprender su posición original de vínculo a la Suprema Personalidad de Dios, Visnu. Sri Caitanya Mahaprabhu confirma: jivera ‘svarupa’ haya—krsnera nitya-dasa, «Toda entidad viviente es una parte eterna, un servidor eterno de la Suprema Personalidad de Dios». Toda entidad viviente que alcanza la forma de vida humana puede comprender la importancia de su condición y, de esta manera, tiene la posibilidad de volverse devoto de Sri Krsna. Por lo tanto, nosotros damos por supuesto que toda la humanidad debe ser educada en la conciencia de Krsna. Por supuesto, en todo el mundo, en todos los países donde predicamos el movimiento de saṅkirtana, encontramos que la gente acepta el maha-mantra Hare Krsna con gran facilidad y sin vacilación. El efecto visible de ese canto es que los miembros del movimiento Hare Krsna, sea cual sea su origen, abandonan los cuatro principios de vida pecaminosa y llegan a un elevado nivel de devoción.

Aunque pretendan ser grandes eruditos, ascetas, jefes de familia y svamis, los llamados seguidores de la religión hindú son todos ramas secas e inútiles de la religión védica. Son impotentes; no pueden hacer nada para difundir la cultura védica en beneficio de la sociedad humana. La esencia de la cultura védica es el mensaje de Sri Caitanya Mahaprabhu. Sri Caitanya instruyó:

yare dekha, tare kaha ‘krsna’-upadesa
amara ajñaya guru haña tara’ ei desa

(Cc. Madhya 7.128)

Como se expresa en la Bhagavad-gita, tal y como es y en el Srimad-Bhagavatam, simplemente debemos instruir a todo aquel que nos encontremos en lo referente a los principios de krsna-katha. Aquel que no se interesa por el krsna-katha o por el culto de Sri Caitanya Mahaprabhu es como la madera seca e inútil, sin fuerza vital. La rama de ISKCON, al estar regada directamente por Sri Caitanya Mahaprabhu, está teniendo un éxito indiscutible, mientras que las ramas desvinculadas que pertenecen a la así llamada religión hindú, que envidian a ISKCON, se están secando y muriendo.