pitāham asya jagato
mātā dhātā pitāmahaḥ
vedyaḿ pavitram oḿkāra
ṛk sāma yajur eva ca
pitÄ â€” padre; aham — Yo; asya — de este; jagataḥ — universo; mÄtÄ â€” madre; dhÄtÄ â€” sostén; pitÄmahaḥ — abuelo; vedyam — lo que ha de conocerse; pavitram — aquello que purifica; Oá¹-kÄraḥ — la sÃlaba oá¹; á¹›k — el Ṛg Veda; sÄma — el SÄma Veda; yajuḥ — el Yajur Veda; eva — ciertamente; ca — y.
Todas las manifestaciones cósmicas, móviles e inmóviles, son manifestadas por diferentes actividades de la energÃa de Krsna. En la existencia material creamos diferentes relaciones con diferentes entidades vivientes, que no son más que la energÃa marginal de Krsna; bajo la creación de prakrti, algunas de ellas aparecen como nuestro padre, madre, abuelo, creador, etc., pero en realidad ellas son partes integrales de Krsna. Como tales, esas entidades vivientes que parecen ser nuestro padre, madre, etc., no son más que Krsna. En este verso, la palabra dhata significa “creadorâ€. No sólo nuestro padre y madre son partes integrales de Krsna: el creador, la abuela y el abuelo, etc., también son Krsna. En realidad, cualquier entidad viviente es Krsna, ya que es parte integral de Krsna. Todos los Vedas apuntan, pues, únicamente hacia Krsna. Todo lo que queramos saber a través de los Vedas, no es más que un paso progresivo para llegar a entender a Krsna. Esa materia que nos ayuda a purificar nuestra posición constitucional, es especialmente Krsna. De igual forma, la entidad viviente que está muy interesada en entender todos los principios védicos, también es parte integral de Krsna, y, como tal, también es Krsna. En todos los mantras védicos, la palabra om, llamada pranava, es una vibración sonora trascendental, y también es Krsna. Y como en todos los himnos de los cuatro Vedas —Sama, Yajur, Ṛg y Atharva— el pranava, o el omkara, es muy resaltante, se considera que es Krsna.