samaḿ kāya-śiro-grīvaḿ
dhārayann acalaḿ sthiraḥ
samprekṣya nāsikāgraḿ svaḿ
diśaś cānavalokayan
praśāntātmā vigata-bhīr
brahmacāri-vrate sthitaḥ
manaḥ saḿyamya mac-citto
yukta āsīta mat-paraḥ
samam — recto; kÄya — cuerpo; Å›iraḥ — cabeza; grÄ«vam — y cuello; dhÄrayan — mantener; acalam — inmóvil; sthiraḥ — quieto; sampreká¹£ya — mirando; nÄsikÄ â€” de la nariz; agram — la punta; svam — propio; diÅ›aḥ — en todos los lados; ca — además; anavalokayan — sin mirar; praÅ›Änta — tranquila; ÄtmÄ â€” mente; vigata-bhīḥ — libre de temor; brahmacÄri-vrate — con el voto de celibato; sthitaḥ — situado; manaḥ — mente; saá¹yamya — sometiendo por completo; mat — a Mà (Kṛṣṇa); cittaḥ — concentrando la mente; yuktaḥ — el verdadero yogÄ«; ÄsÄ«ta — debe ser; mat — a MÃ; paraḥ — la meta última.
La meta de la vida es conocer a Krsna, quien, en forma de Paramatma, la forma Visnu de cuatro manos, está situado dentro del corazón de cada ser viviente. El proceso de yoga se practica con el fin de descubrir y ver esa forma localizada de Visnu, y no con algún otro propósito. El visnu-murti localizado es la representación plenaria de Krsna que mora en el corazón de uno. Aquel que no tiene ningún plan para llegar a comprender ese visnu-murti, se está dedicando inútilmente a una práctica ficticia de yoga, y sin duda que está perdiendo su tiempo. Krsna es la meta última de la vida, y el visnu-murti que se encuentra en el corazón de uno es el objeto de la práctica del yoga. Para llegar a comprender a ese visnu-murti que está en el corazón, hay que observar una total abstinencia de la vida sexual; por consiguiente, hay que abandonar el hogar y vivir a solas en un lugar apartado, permaneciendo sentado tal como se mencionó antes. Uno no puede disfrutar de vida sexual diariamente, en el hogar o en alguna otra parte, y asistir a una supuesta clase de yoga y de ese modo convertirse en un yogi. Uno tiene que practicar el control de la mente y evitar toda clase de complacencia de los sentidos, de las cuales la vida sexual es la principal. En las reglas de celibato escritas por el gran sabio Yajñavalkya, se dice:
karmana manasa vaca sarvavasthasu sarvada
sarvatra maithuna-tyago brahmacaryam pracaksate
“El voto de brahmacarya tiene por objeto ayudarlo a uno a abstenerse por completo de la complacencia sexual, en pensamientos, palabras y actos, en todo momento, bajo todas las circunstancias y en todos los lugaresâ€. Nadie puede llevar a cabo una práctica de yoga idónea a través de la complacencia sexual. El proceso de brahmacarya se enseña, pues, desde la infancia, cuando no se tiene conocimiento de la vida sexual. A la edad de cinco años, los niños son enviados al guru-kula, o el lugar del maestro espiritual, y el maestro forma a los muchachos en lo referente a la estricta disciplina que se sigue para ser brahmacaris. Sin esa práctica, nadie puede progresar en ningún yoga, ya sea dhyana, jñana o bhakti. Sin embargo, aquel que sigue los reglamentos de la vida de casado y tiene relación sexual únicamente con su esposa (y eso también bajo ciertas regulaciones), recibe también el nombre de brahmacari. Esa clase de casado restringido, o casado brahmacari, se puede aceptar en la escuela del bhakti, pero las escuelas de jñana y dhyana no admiten ni siquiera a los casados brahmacaris. En esas escuelas se exige una abstinencia total sin ninguna transigencia. En la escuela del bhakti, al casado brahmacari se le permite una vida sexual controlada, ya que el culto del bhakti-yoga es tan poderoso, que uno pierde automáticamente la atracción sexual, por estar ocupado en el servicio superior, el servicio del Señor. En el Bhagavad-gita (2.59) se dice:
visaya vinivartante niraharasya dehinah
rasa-varjam raso ’py asya param drstva nivartate
Mientras que a los demás se los obliga a abstenerse de la complacencia de los sentidos, un devoto del Señor se abstiene automáticamente, debido a un gusto superior. Con excepción del devoto, nadie tiene ninguna información acerca de ese gusto superior.
Vigata-bhih. Nadie puede estar libre de temor a menos que se halle plenamente en estado de conciencia de Krsna. El alma condicionada es temerosa debido a su memoria desvirtuada, o, en otras palabras, por haber olvidado la relación eterna que tiene con Krsna. El Bhagavatam (11.2.37) dice: bhayam dvitiyabhinivesatah syad isad apetasya viparyayo ’smrtih, el estado de conciencia de Krsna es el único fundamento para deshacerse del temor. Por consiguiente, la práctica perfecta le resulta posible a una persona que es consciente de Krsna. Y, como la meta última de la práctica del yoga es la de ver al Señor que está dentro de uno, la persona consciente de Krsna es de por sà el mejor de todos los yogis. Los principios del sistema de yoga que se mencionan aquÃ, son diferentes de los que se encuentran en las populares y mal llamadas sociedades de yoga.