jñeyaḥ sa nitya-sannyāsī
yo na dveṣṭi na kāńkṣati
nirdvandvo hi mahā-bāho
sukhaḿ bandhāt pramucyate
jñeyaḥ — ha de saberse; saḥ — él; nitya — siempre; sannyāsī — renunciante; yaḥ — quien; na — nunca; dveṣṭi — aborrece; na — ni; kāṅkṣati — desea; nirdvandvaḥ — libre de todas las dualidades; hi — ciertamente; mahā-bāho — ¡oh, tú, el de los poderosos brazos!; sukham — dichosamente; bandhāt — del cautiverio; pramucyate — se libera por completo.
Aquel que tiene conciencia de Krsna plena siempre es un renunciante, porque ni siente odio por los resultados de sus acciones, ni los desea. Un renunciante de esa índole, dedicado al amoroso servicio trascendental del Señor, está plenamente capacitado en lo que se refiere al conocimiento, porque conoce la posición constitucional que tiene en su relación con Krsna. Él sabe perfectamente bien que Krsna es el todo y que él es parte integral de Krsna. Ese conocimiento es perfecto, porque está correcto cualitativa y cuantitativamente. El concepto de identidad con Krsna es incorrecto, debido a que la parte no puede ser igual al todo. El conocimiento por el cual uno es idéntico en calidad pero diferente en cantidad es conocimiento trascendental correcto que lo lleva a uno a estar lleno en sí mismo, sin tener que ambicionar nada, ni lamentarse por nada. En su mente no hay ninguna dualidad, ya que todo lo que hace lo hace por Krsna. Libre así del plano de las dualidades, uno está liberado incluso en este mundo material.