yajñārthāt karmaṇo 'nyatra
loko 'yaḿ karma-bandhanaḥ
tad-arthaḿ karma kaunteya
mukta-sańgaḥ samācara
yajña-arthÄt — hecho únicamente para beneficio de Yajña, o Viṣṇu; karmaṇaḥ — trabajo hecho; anyatra — de lo contrario; lokaḥ — este mundo; ayam — éste; karma-bandhanaḥ — cautiverio por el trabajo; tat — de Él; artham — para beneficio de; karma — trabajo; kaunteya — ¡oh, hijo de KuntÄ«!; mukta-saá¹…gaḥ — liberado de la asociación; samÄcara — hazlo a la perfección.
Como uno tiene que trabajar hasta para la simple manutención del cuerpo, los deberes prescritos para una determinada posición social y una determinada calidad se han hecho de modo tal que ese propósito pueda cumplirse. Yajña significa el Señor Visnu, o las ejecuciones de sacrificio. Todas las ejecuciones de sacrificio también están hechas para la satisfacción del Señor Visnu. Los Vedas estipulan: yajño vai visnuh. En otras palabras, ya sea que uno realice los yajñas prescritos o sirva directamente al Señor Visnu, cumple con el mismo propósito. El proceso de conciencia de Krsna consiste, pues, en la ejecución de yajña tal como se prescribe en este verso. La institución varnasrama también apunta a la satisfacción del Señor Visnu. Varnasramacaravata purusena parah puman/ visnur aradhyate (Visnu Pur. 3.8.8).
Luego uno tiene que trabajar para la satisfacción de Visnu. Cualquier otro trabajo que se haga en este mundo material será la causa de cautiverio, ya que tanto el trabajo bueno como el malo tienen sus reacciones, y cualquier reacción ata al ejecutor. Por lo tanto, se tiene que trabajar de un modo consciente de Krsna para satisfacer a Krsna (o Visnu), y mientras se realizan dichas actividades, uno se encuentra en una etapa liberada. En eso consiste el gran arte de realizar un trabajo, y al comienzo el proceso requiere de una guÃa muy experta. Uno debe, pues, actuar muy diligentemente bajo la guÃa experta de un devoto del Señor Krsna, o bajo la instrucción directa del propio Señor Krsna (bajo cuya instrucción Arjuna tuvo la oportunidad de trabajar). Nada se debe hacer para complacer los sentidos; más bien, todo se debe hacer en aras de la satisfacción de Krsna. Esta práctica no sólo lo salvará a uno de la reacción del trabajo, sino que, además, lo elevará gradualmente al amoroso servicio trascendental del Señor, que es lo único que puede elevarlo a uno al Reino de Dios.