yad yad ācarati śreṣṭhas
tat tad evetaro janaḥ
sa yat pramāṇaḿ kurute
lokas tad anuvartate
yat yat — cualquier; Äcari — él hace; Å›reá¹£á¹haḥ — un lÃder respetable; tat — eso; tat — y sólo eso; eva — indudablmente; itaraḥ — común; janaḥ — persona; saḥ — él; yat — cualquiera; pramÄṇam — ejemplo; kurute — que realiza; lokaḥ — todo el mundo; tat — eso; anuvartate — sigue los pasos.
La generalidad de la gente siempre requiere de un lÃder que pueda enseñarle por medio de su comportamiento en la práctica. Un lÃder no puede enseñarle a la gente a dejar de fumar, si él mismo fuma. El Señor Caitanya dijo que un maestro debe comportarse correctamente, incluso antes de empezar a enseñar. Aquel que enseña de esa manera recibe el nombre de acarya, o maestro ideal. Por lo tanto, un maestro debe seguir los principios del sastra (la Escritura), para enseñarle al hombre común. El maestro no puede inventar reglas que vayan en contra de los principios de las Escrituras reveladas. Las Escrituras reveladas, tales como el Manu-samhita y otras similares, se consideran los libros modelo que debe seguir la sociedad humana. Asà pues, la enseñanza del lÃder debe estar basada en los principios de esos sastras modelo. Aquel que desee perfeccionarse, debe seguir las reglas que sirven de pauta tal como las practican los grandes maestros. El Srimad-Bhagavatam también afirma que uno debe seguir los pasos de los grandes devotos, y esa es la manera de progresar en el sendero de la comprensión espiritual. Al rey o al primer mandatario de un Estado, al padre y al maestro de escuela se los considera lÃderes naturales del inocente hombre común. Todos esos lÃderes naturales tienen una gran responsabilidad para con sus dependientes, por lo cual deben estar bien versados en libros modelo de códigos morales y espirituales.