śrī-bhagavān uvāca
prajahāti yadā kāmān
sarvān pārtha mano-gatān
ātmany evātmanā tuṣṭaḥ
sthita-prajñas tadocyate
Å›rÄ«-bhagavÄn uvÄca — la Suprema Personalidad de Dios dijo; prajahÄti — abandona; yadÄ â€” cuando; kÄmÄn — deseos de complacer los sentidos; sarvÄn — de todas las variedades; pÄrtha — ¡oh, hijo de Pá¹›thÄ!; manaḥ-gatÄn — de la invención mental; Ätmani — en el estado puro del alma; eva — indudablemente; ÄtmanÄ â€” mediante la mente purificada; tuá¹£á¹aḥ — satisfecho; sthita-prajña — situado en un estado trascendental; tadÄ â€” en ese momento; ucyate — se dice.
El Bhagavatam afirma que cualquier persona que se halle en estado de plena conciencia de Krsna, o plenamente dedicada al servicio devocional del Señor, tiene todas las buenas cualidades de los grandes sabios, mientras que una persona que no está en una posición trascendental semejante no tiene ninguna buena cualidad, porque es seguro que se está refugiando en sus propias invenciones mentales. Aquà se dice, pues, con propiedad, que uno tiene que abandonar todas las clases de deseos sensuales manufacturados por la invención mental. Dichos deseos sensuales no se pueden evitar de un modo artificial. Pero si uno está dedicado al proceso de conciencia de Krsna, entonces los deseos de los sentidos se apaciguan automáticamente, sin necesidad de esfuerzos adicionales. Por consiguiente, uno tiene que dedicarse al cultivo de conciencia de Krsna sin vacilación, pues ese servicio devocional lo ayudará al instante a elevarse al plano de conciencia trascendental. El alma sumamente evolucionada siempre permanece satisfecha en sà misma, por el hecho de reconocerse como el servidor eterno del Señor Supremo. Una persona que esté en una posición tan trascendental como ésa, no tiene deseos sensuales que se deriven del materialismo mezquino, sino que, más bien, siempre permanece feliz en su posición natural de servir eternamente al Señor Supremo.