dūreṇa hy avaraḿ karma
buddhi-yogād dhanañjaya
buddhau śaraṇam anviccha
kṛpaṇāḥ phala-hetavaḥ
dÅ«reṇa — arrojándolo a gran distancia; hi — indudablemente; avaram — abominable; karma — actividad; buddhi-yogÄt — a fuerza de conciencia de Kṛṣṇa; dhanañjaya — ¡oh, conquistador de riquezas!; buddhau — con semejante conciencia; Å›araṇam — entrega total; anviccha — se esfuerzan por; ká¹›paṇÄḥ — los avaros; phala-hetavaḥ — aquellos que desean resultados fruitivos.
Aquel que de hecho ha llegado a entender su posición constitucional de servidor eterno del Señor, abandona todas las ocupaciones, con excepción del trabajo en estado de conciencia de Krsna. Como ya se explicó, buddhi-yoga significa el trascendental servicio amoroso que se le presta al Señor. Esa clase de servicio devocional constituye la forma correcta en que debe actuar la entidad viviente. Únicamente los avaros desean gozar del fruto de su propio trabajo, sólo para enredarse más en el cautiverio material. Con la excepción del trabajo en el estado de conciencia de Krsna, todas las actividades son abominables, porque atan continuamente al ejecutor al ciclo del nacimiento y la muerte. Por lo tanto, uno jamás debe desear ser la causa del trabajo. Todo debe hacerse con conciencia de Krsna, para la satisfacción de Krsna. Los avaros no saben cómo utilizar los bienes y riquezas que adquieren por buena fortuna o por ardua labor. Uno debe emplear todas las energÃas en trabajar con conciencia de Krsna, y eso va a hacer que la vida de uno sea un éxito. Al igual que los avaros, las personas desafortunadas no emplean en el servicio del Señor su energÃa humana.