jātasya hi dhruvo mṛtyur
dhruvaḿ janma mṛtasya ca
tasmād aparihārye 'rthe
na tvaḿ śocitum arhasi
jÄtasya — de aquel que ha nacido; hi — indudablemente; dhruvaḥ — un hecho; má¹›tyuḥ — muerte; dhruvam — también es un hecho; janma — nacimiento; má¹›tasya — de los muertos; ca — también; tasmÄt — por consiguiente; aparihÄrye — de aquello que es inevitable; arthe — en lo que respecta a; na — no; tvam — tú; Å›ocitum — lamentarse; arhasi — merece.
Uno tiene que nacer de acuerdo con las actividades que ha realizado en la vida. Y, después de terminar un perÃodo de actividades, se tiene que morir, para volver a nacer y comenzar el siguiente perÃodo. De ese modo gira el ciclo del nacimiento y la muerte, fase tras fase, sin liberación. Este ciclo del nacimiento y la muerte no respalda, sin embargo, el asesinato, la matanza de animales y la guerra innecesaria. Pero, al mismo tiempo, la violencia y la guerra son factores inevitables en la sociedad humana, para mantener la ley y el orden.
La Batalla de Kuruksetra, que ocurrirÃa por la voluntad del Supremo, era un evento inevitable, y es deber de un ksatriya pelear por la causa justa. ¿Por qué habÃa éste de sentir temor o acongojarse ante la muerte de sus parientes, si estaba cumpliendo con su deber legÃtimo? Él no merecÃa tener que romper la ley y, con ello, quedar sometido a las reacciones de los actos pecaminosos, a los que tanto les temÃa. Por el hecho de eludir el cumplimiento de su deber genuino no serÃa capaz de impedir la muerte de sus parientes, y se verÃa degradado por haber seleccionado un modo de actuar equivocado.