atha cainaḿ nitya-jātaḿ
nityaḿ vā manyase mṛtam
tathāpi tvaḿ mahā-bāho
nainaḿ śocitum arhasi
atha — sin embargo; ca — también; enam — esta alma; nitya-jÄtam — que siempre nace; nityam — siempre; vÄ â€” o bien; manyase — asà piensas; má¹›tam — muerta; tathÄ api — aun asÃ; tvam — tú; mahÄ-bÄho — ¡oh, tú, el de los poderosos brazos!; na — nunca; enam — acerca del alma; Å›ocitum — lamentarse; arhasi — merece.
Siempre existe una clase de filósofos muy semejantes a los budistas, que no creen en la existencia separada del alma más allá del cuerpo. Cuando el Señor Krsna habló el Bhagavad-gita, parece ser que esa clase de filósofos ya existÃa, y se los conocÃa como los lokayatikas y vaibhasikas. Estos filósofos sostenÃan que las señales de vida aparecen cuando las combinaciones materiales alcanzan cierta condición de madurez. El cientÃfico material moderno y los filósofos materialistas también son de la misma opinión. Según ellos, el cuerpo es una combinación de elementos fÃsicos, y en determinada etapa las señales de vida se desarrollan por la interacción de los elementos quÃmicos y fÃsicos. La ciencia de la antropologÃa se basa en esta filosofÃa. En la actualidad, muchas seudorreligiones —que ahora se están poniendo de moda en los Estados Unidos— también se adhieren a esta filosofÃa, como lo están haciendo las sectas budistas, nihilistas y no devocionales.
Incluso si Arjuna no creÃa en la existencia del alma, como se indica en la filosofÃa vaibhasika, aun asà no habÃa causa alguna de lamentación. Nadie lamenta la pérdida de una cierta masa de sustancias quÃmicas y por ello deja de desempeñar su deber prescrito. Por otra parte, en la ciencia moderna y en la guerra cientÃfica se desperdician muchas toneladas de sustancias quÃmicas para vencer al enemigo. De acuerdo con la filosofÃa vaibhasika, la supuesta alma, o atma, desaparece con el deterioro del cuerpo. De modo que, sea cual fuere el caso, ya sea que Arjuna aceptara la conclusión védica de que existe un alma atómica o que no creyera en la existencia del alma, no tenÃa por qué lamentarse. Según esta teorÃa, puesto que hay muchÃsimas entidades vivientes que se generan de la materia a cada momento, y muchÃsimas de ellas que son aniquiladas a cada momento, no hay por qué afligirse por semejante incidente. Si el alma no iba a volver a nacer, no habÃa motivo de que Arjuna temiera ser afectado por reacciones pecaminosas a causa de matar a su abuelo y a su maestro. Pero, al mismo tiempo, Krsna se dirigió a Arjuna sarcásticamente y lo llamó maha-baho, él de los poderosos brazos, porque al menos Él no aceptaba la teorÃa de los vaibhasikas, la cual deja a un lado la sabidurÃa védica. Arjuna, como ksatriya que era, pertenecÃa a la cultura védica, y le correspondÃa seguir los principios de ella.