acchedyo 'yam adāhyo 'yam
akledyo 'śoṣya eva ca
nityaḥ sarva-gataḥ sthāṇur
acalo 'yaḿ sanātanaḥ
acchedyaḥ — irrompible; ayam — esta alma; adÄhyaḥ — no puede ser quemada; ayam — esta alma; akledyaḥ — insoluble; aÅ›oá¹£yaḥ — no puede ser secada; eva — indudablemente; ca — y; nityaḥ — sempiterna; sarva-gataḥ — presente en todas partes; sthÄnuḥ — inmutable; acalaḥ — inmóvil; ayam — esta alma; sanÄtanaḥ — eternamente igual.
Todas estas cualidades del alma atómica demuestran de modo categórico que el alma individual es eternamente una partÃcula atómica del todo espiritual, y que eternamente sigue siendo el mismo átomo, sin ningún cambio. La teorÃa del monismo es muy difÃcil de aplicar en este caso, porque jamás se espera que el alma individual se vuelva con el todo una sola cosa homogénea. Después de liberarse de la contaminación material, puede que el alma atómica prefiera permanecer como una chispa espiritual de los refulgentes rayos de la Suprema Personalidad de Dios, pero las almas inteligentes entran en los planetas espirituales para asociarse con la Personalidad de Dios.
La palabra sarva-gatah (omnipresente) es significativa, porque no hay ninguna duda de que las entidades vivientes se encuentran por todas partes de la creación de Dios. Ellas viven en la tierra, en el agua, en el aire, dentro de la tierra, e incluso dentro del fuego. La creencia de que el fuego las aniquila no es admisible, porque aquà se afirma claramente que el fuego no puede quemar al alma. Por consiguiente, no hay duda alguna de que también en el planeta Sol hay entidades vivientes con cuerpos adecuados para vivir allÃ. Si el globo solar está deshabitado, entonces la palabra sarva-gatah —viviendo en todas partes— carecerÃa de sentido.