nainaḿ chindanti śastrāṇi
nainaḿ dahati pāvakaḥ
na cainaḿ kledayanty āpo
na śoṣayati mārutaḥ
na — nunca; enam — esta alma; chindanti — puede cortar en pedazos; Å›astrÄṇi — las armas; na — nunca; enam — esta alma; dahati — quema; pÄvakaḥ — fuego; na — nunca; ca — también; enam — esta alma; kledayanti — humedece; Äpaḥ — agua; na — nunca; Å›oá¹£ayati — seca; mÄrutaḥ — viento.
Todas las clases de armas —espadas, armas de fuego, armas de lluvia, armas de tornado, etc.— son incapaces de matar al alma espiritual. Tal parece que en ese entonces habÃa muchas clases de armas hechas de tierra, agua, aire, éter, etc., además de las armas de fuego modernas. Incluso las armas nucleares de la época actual entran en la categorÃa de armas de fuego, pero antiguamente habÃa muchas otras armas hechas de todos los distintos tipos de elementos materiales. Las armas de fuego se contrarrestaban con armas de agua, desconocidas hoy en dÃa por la ciencia moderna. Los cientÃficos modernos tampoco saben cómo emplear los tornados como armas de guerra. Sin embargo, el alma nunca puede ser cortada en pedazos ni aniquilada por ninguna cantidad de armas, sean cuales fueren los dispositivos cientÃficos que se empleen para ello.
El mayavadi no puede explicar cómo el alma individual llegó a existir sólo por ignorancia y, en consecuencia, fue cubierta por la energÃa ilusoria. Ni jamás fue posible cortar a las almas individuales del seno del Alma Suprema original; más bien, las almas individuales son partes eternamente separadas del Alma Suprema. Como las almas son atómicas e individuales eternamente (sanatana), tienen la propensión a ser cubiertas por la energÃa ilusoria, y por eso dejan la compañÃa del Señor Supremo, tal como las chispas de un fuego que, aunque tienen la misma calidad que el fuego, son propensas a extinguirse cuando se hallan fuera de él. En el Varaha Purana, a las entidades vivientes se las describe como partes integrales separadas del Supremo. Además, según el Bhagavad-gita, permanecen asà eternamente. Por lo tanto, incluso después de que la entidad viviente se libera de la ilusión, sigue siendo una entidad separada, como lo indican claramente las enseñanzas que el Señor le impartió a Arjuna. Arjuna se liberó mediante el conocimiento que recibió de Krsna, pero nunca se volvió uno con Krsna.