tam eva śaraṇaḿ gaccha
sarva-bhāvena bhārata
tat-prasādāt parāḿ śāntiḿ
sthānaḿ prāpsyasi śāśvatam
tam — a Él; eva — ciertamente; Å›araṇam gaccha — entrégate; sarva-bhÄvena — en todos los aspectos; bhÄrata — ¡oh, hijo de Bharata!; tat-prasÄdÄt — por Su gracia; parÄm — trascendental; Å›Äntim — paz; sthÄnam — la morada; prÄpsyasi — obtendrás; Å›ÄÅ›vatam — eterna.
La entidad viviente se debe entregar, pues, a la Suprema Personalidad de Dios, quien está situado en el corazón de todos, y eso la va a liberar de toda clase de sufrimientos de esta existencia material. Mediante esa entrega, uno no sólo se liberará de todos los sufrimientos de esta vida, sino que al final llegará al Dios Supremo. El mundo trascendental se describe en la literatura védica (Ṛg Veda 1.22.20) como tad visnoh paramam padam. Puesto que toda la creación es el Reino de Dios, todo lo material es de hecho espiritual, pero paramam padam se refiere especÃficamente a la morada eterna, que se denomina cielo espiritual o Vaikuntha.
En el CapÃtulo Quince del Bhagavad-gita se dice: sarvasya caham hrdi sannivistah, el Señor se encuentra en el corazón de todos. Asà que esta recomendación de que uno se entregue a la Superalma que está dentro, significa que uno debe entregarse a la Suprema Personalidad de Dios, Krsna. Krsna ya ha sido aceptado como el Supremo por Arjuna. Él fue aceptado en el CapÃtulo Diez como param brahma param dhama. Arjuna ha aceptado a Krsna como la Suprema Personalidad de Dios y como la morada suprema de todas las entidades vivientes, no sólo por su experiencia personal, sino también en virtud de los testimonios de grandes autoridades tales como Narada, Asita, Devala y Vyasa.