etāḿ dṛṣṭim avaṣṭabhya
naṣṭātmāno 'lpa-buddhayaḥ
prabhavanty ugra-karmāṇaḥ
kṣayāya jagato 'hitāḥ
etÄm — esta; dṛṣá¹im — visión; avaá¹£á¹abhya — aceptando; naá¹£á¹a — habiendo perdido; ÄtmÄnaḥ — a sà mismos; alpa-buddhayaḥ — los poco inteligentes; prabhavanti — prosperan; ugra-karmÄṇaḥ — dedicados a actividades que causan aflicción; ká¹£ayÄya — para la destrucción; jagataḥ — del mundo; ahitÄḥ — perjudicial.
La gente demonÃaca está dedicada a actividades que llevarán al mundo a la destrucción. El Señor dice aquà que ellos son poco inteligentes. Los materialistas, quienes no tienen ningún concepto de Dios, creen que están progresando. Pero, según el Bhagavad-gita, ellos no son inteligentes y están desprovistos de todo buen juicio. Ellos tratan de disfrutar de este mundo material al máximo y, en consecuencia, siempre se dedican a inventar algo para el goce de los sentidos. Esos inventos materialistas se considera que son un adelanto de la civilización humana, pero el resultado de ellos es que la gente se vuelve cada vez más violenta y cada vez más cruel, cruel con los animales y cruel con los demás seres humanos. Ellos no tienen idea de cómo comportarse entre sÃ. La matanza de animales es muy notoria entre la gente demonÃaca. Esa gente se considera que es enemiga del mundo, porque en fin de cuentas va a inventar o crear algo que lo destruirá todo. De un modo indirecto, este verso predice la invención de las armas nucleares, de las cuales el mundo entero está hoy en dÃa muy orgulloso. En cualquier momento puede estallar la guerra, y esas armas atómicas van a causar estragos. Cosas como ésas sólo se crean para la destrucción del mundo, y eso es lo que se indica aquÃ. Esas armas se inventan en la sociedad humana debido al ateÃsmo; esas armas no son para la paz y la prosperidad del mundo.