samaḿ sarveṣu bhūteṣu
tiṣṭhantaḿ parameśvaram
vinaśyatsv avinaśyantaḿ
yaḥ paśyati sa paśyati
samam — igualmente; sarveá¹£u — en todas; bhÅ«teá¹£u — entidades vivientes; tiá¹£á¹hantam — residiendo; parama-īśvaram — la Superalma; vinaÅ›yatsu — en lo destruible; avinaÅ›yantam — no destruido; yaḥ — cualquiera que; paÅ›yati — ve; saḥ — él; paÅ›yati — realmente ve.
Todo aquel que mediante las buenas companÃas pueda ver tres cosas que están unidas —el cuerpo, el propietario del cuerpo, o el alma individual, y el amigo del alma individual—, verdaderamente tiene conocimiento. A menos que uno tenga la compañÃa de un verdadero conocedor de los asuntos espirituales, no podrá ver esas tres cosas. Aquellos que no tienen esa clase de compañÃa, son ignorantes; ellos sólo ven el cuerpo, y creen que cuando el cuerpo es destruido, todo se acaba. Pero en realidad no es asÃ. Después de la destrucción del cuerpo, tanto el alma como la Superalma aún existen, y ellas siguen existiendo eternamente en diversas formas móviles e inmóviles. La palabra sánscrita paramesvara se traduce a veces como “el alma individualâ€, porque el alma es el amo del cuerpo, y después de la destrucción del cuerpo se traslada a otra forma. De esa manera, ella es el amo. Pero hay otros que interpretan esa palabra paramesvara con el significado de Superalma. En cualquiera de los dos casos, tanto la Superalma como el alma individual continúan. Ellas no son destruidas. Aquel que puede ver las cosas de ese modo, puede verdaderamente ver lo que está ocurriendo.