tataḥ sa vismayāviṣṭo
hṛṣṭa-romā dhanañjayaḥ
praṇamya śirasā devaḿ
kṛtāñjalir abhāṣata
tataḥ — después; saḥ — él; vismaya-Äviá¹£á¹aḥ — estando dominado por el asombro; hṛṣá¹a-romÄ â€” con el vello del cuerpo erizado a causa de su gran éxtasis; dhanañjayaḥ — Arjuna; praṇamya — ofreciendo reverencias; Å›irasÄ â€” con la cabeza; devam — a la Suprema Personalidad de Dios; ká¹›tÄ-añjaliḥ — con las manos juntas; abhÄá¹£ata — comenzó a hablar.
Una vez que se revela la visión divina, la relación entre Krsna y Arjuna cambia de inmediato. Antes, Krsna y Arjuna tenÃan una relación basada en la amistad, pero aquÃ, después de la revelación, Arjuna le está ofreciendo reverencias con gran respeto, y con las manos juntas le ora a Krsna. Él está alabando la forma universal. Asà pues, la relación de Arjuna se convierte en una de asombro, más que de amistad. Los grandes devotos ven a Krsna como la fuente de todas las relaciones. En las Escrituras se mencionan doce clases de relaciones básicas, y todas están presentes en Krsna. Se dice que Él es el océano de todas las relaciones que se establecen entre dos entidades vivientes, entre los dioses o entre el Señor Supremo y Sus devotos.
AquÃ, Arjuna estaba inspirado por la relación de asombro, y en medio de ese asombro, pese a que él era por naturaleza muy sobrio, calmado y callado, se llenó de éxtasis, se le erizó el vello y, con las manos juntas, comenzó a ofrecerle sus reverencias al Señor Supremo. Claro que, él no estaba asustado. Él estaba afectado por las maravillas del Señor Supremo. El contexto inmediato es uno de asombro; su amorosa amistad natural se vio dominada por el asombro, y por eso él reaccionó de esa manera.