na me viduḥ sura-gaṇāḥ
prabhavaḿ na maharṣayaḥ
aham ādir hi devānāḿ
maharṣīṇāḿ ca sarvaśaḥ
na — nunca; me — Mi; viduḥ — conocen; sura-gaṇÄḥ — los semidioses; prabhavam — origen, opulencias; na — nunca; mahÄ-ṛṣayaḥ — grandes sabios; aham — Yo soy; Ädiḥ — el origen; hi — ciertamente; devÄnÄm — de los semidioses; mahÄ-ṛṣīṇÄm — de los grandes sabios; ca — también; sarvaÅ›aḥ — en todos los aspectos.
Como se afirma en la Brahma-samhita, el Señor Krsna es el Señor Supremo. Nadie es superior a Él; Él es la causa de todas las causas. AquÃ, el Señor también afirma personalmente que Él es la causa de todos los semidioses y sabios. Ni siquiera los semidioses y grandes sabios pueden entender a Krsna; ellos no pueden entender ni Su nombre ni Su personalidad, asà que, ¿qué podemos decir de los supuestos eruditos de este diminuto planeta? Nadie puede entender por qué este Dios Supremo viene a la Tierra como un ser humano ordinario y ejecuta actividades tan maravillosas y fuera de lo común. Uno debe saber, entonces, que la erudición no es la cualidad necesaria para entender a Krsna. Hasta los semidioses y los grandes sabios han tratado de entender a Krsna mediante su especulación mental, y no lo han logrado. En el Srimad-Bhagavatam también se dice claramente que ni siquiera los grandes semidioses son capaces de entender a la Suprema Personalidad de Dios. Ellos pueden especular hasta los lÃmites de sus sentidos imperfectos y pueden llegar a la conclusión opuesta del impersonalismo, de algo que no hayan manifestado las tres cualidades de la naturaleza material, o ellos pueden imaginar algo mediante la especulación mental, pero no es posible entender a Krsna mediante esa necia especulación.
Aquà el Señor dice indirectamente que si alguien quiere conocer a la Verdad Absoluta: “Heme aquà presente como la Suprema Personalidad de Dios. Yo soy el Supremoâ€. Uno debe saber eso. Aunque uno no pueda entender al inconcebible Señor que está presente personalmente, no obstante Él existe. Nosotros podremos entender de hecho a Krsna, quien es eterno y está lleno de bienaventuranza y conocimiento, si tan sólo estudiamos Sus palabras en el Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam. El concepto de Dios como algún poder gobernante o como el Brahman impersonal pueden llegar a entenderlo las personas que se encuentran en el plano de la energÃa inferior del Señor, pero a la Personalidad de Dios no se lo puede concebir a menos que se esté en la posición trascendental.
Como la mayorÃa de los hombres no pueden entender a Krsna en Su verdadera situación, Él desciende por Su misericordia sin causa a favorecer a esos especuladores. Mas, a pesar de las extraordinarias actividades del Señor Supremo, esos especuladores, debido a la contaminación de que son objeto en el plano de la energÃa material, siguen pensando que el Brahman impersonal es el Supremo. Sólo los devotos que están plenamente entregados al Señor Supremo pueden entender, por la gracia de la Personalidad Suprema, que Él es Krsna. Los devotos del Señor no le hacen caso a la concepción de Dios como el Brahman impersonal; su fe y devoción los lleva a entregarse inmediatamente al Señor Supremo, y, por la misericordia sin causa de Krsna, ellos pueden entender a Krsna. Nadie más puede entenderlo. De modo que, hasta los grandes sabios concuerdan; ¿qué es el atma?, ¿qué es el Supremo?: es Aquel a quien tenemos que adorar.